«La idea no es tratar de deshacerte de tu rabia, sino hacerte amigo de ella.»

Pema Chödrön

El arte de darle la mano a tus emociones

Inmersos en una dinámica de rendimiento sostenido y dispersión digital que nos desgasta sin tregua, es común enfrentar niveles de estrés que rebasan nuestra capacidad de asimilarlos. Ante estas situaciones, o al lidiar con heridas del pasado, nuestra parte emocional e instintiva reacciona mucho más rápido que la mente racional: el cuerpo recibe el impacto antes de que el pensamiento logre siquiera articular una respuesta coherente.

Frente a las emociones aflictivas, el impulso habitual de la mente consiste en analizarlas, suprimirlas o pelear contra ellas. Sin embargo, este exceso de intelectualización suele volverse una trampa que perpetúa el malestar en lugar de disolverlo. Para sanar de raíz, conviene explorar vías que prescindan del discurso lógico y reconecten de forma directa con la experiencia del cuerpo.

La sabiduría de aterrizar en el cuerpo

Daniela Labra, instructora de Casa Tibet México, propone una meditación alternativa y eficaz para acompañar esos estados: la técnica de darle la mano a la emoción. Este enfoque pide abandonar la lucha interna contra aquello que sentimos. Exige soltar las justificaciones, los juicios de valor y las explicaciones sobre el origen del malestar para, en cambio, llevar toda la atención a las sensaciones tal como surgen en el cuerpo.

Ver la sesión completa de meditación con Daniela Labra

Darle la mano a la emoción significa acompañarla con apertura y paciencia. Al observar cómo se manifiesta la ansiedad, la tristeza o el enojo en el cuerpo, sin el afán de cambiarla, entenderla ni reprimirla, cesa el conflicto. En ese espacio de silencio e inacción voluntaria, la mente encuentra la aceptación que necesita para que la tensión se libere.

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