Cómo entender el karma desde la perspectiva del Budismo Tibetano

En nuestra búsqueda de sentido y comprensión sobre la vida, es común enfrentarnos a momentos difíciles. Nos preguntamos por qué ciertas circunstancias nos ocurren a nosotros y cómo podemos entender estas experiencias desde una perspectiva más amplia. El budismo tibetano, una tradición espiritual milenaria, ofrece una perspectiva única sobre estas preguntas a través del concepto de karma. En este texto, exploraremos la etimología del karma, su significado desde la perspectiva del budismo tibetano y cómo su comprensión, aunque sea intelectual, puede mejorar nuestro entendimiento sobre la vida.

Desde la perspectiva del budismo tibetano, el karma (la acción del cuerpo, el habla y la mente), afecta cada aspecto de nuestra vida. Las acciones influyen tanto en quienes las realizan como en quienes les rodean de maneras inimaginables, y las semillas del karma moldean nuestras vidas y nuestro mundo. Es por ello que en esta tradición muchas veces se le dice “ley del karma”, pues es algo que rige la existencia. Cuando la entendemos y vivimos de acuerdo con ella, cuando actuamos según lo que sabemos, entonces experimentamos un sentido de plenitud y paz. Si vivimos de una manera que está fuera de armonía, ignorando la naturaleza de las cosas, entonces experimentamos dolor y confusión.

El Karma y su etimología

Karma es una palabra en sánscrito (kamma en Pali) que significa “acción”. La ley del karma se refiere a la ley de causa y efecto: que cada acto volitivo trae consigo un cierto resultado. Si actuamos motivados por el apego, la ira o la ignorancia, estamos sembrando la semilla del sufrimiento; cuando nuestros actos están motivados por la generosidad, el amor o la sabiduría, entonces estamos creando las condiciones kármicas para la felicidad. Una analogía en la naturaleza ilustra esto: si plantamos una semilla de aguacate, el árbol que crezca dará aguacates, no peras. Y una vez que se planta la semilla de un aguacate, ninguna cantidad de manipulación, ruego o queja inducirá al árbol a dar peras. La única acción significativa que producirá una pera es plantar una semilla de pera. El karma es precisamente una ley de la naturaleza, la ley de causa y efecto.

En resumen: todo lo que hacemos tiene consecuencias.

El significado del Karma en el Budismo Tibetano: No es destino.

El budismo tibetano considera el karma como un ciclo interdependiente de causas y efectos. La comprensión de este concepto nos lleva a reflexionar sobre nuestras acciones, palabras y pensamientos, ya que cada uno de ellos contribuye a la creación de nuestro presente y futuro. El maestro tibetano Sogyal Rinpoche afirmó: «El karma es como una semilla que plantamos en la tierra; tarde o temprano, dará sus frutos. Nuestra vida es el jardín en el que crecen estas semillas». Es una paráfrasis mucho más elaborada de lo que el Buda dijo, somos el resultado de lo que hemos hecho en el pasado.

La perspectiva tibetana no ve el karma como un castigo divino, sino como una ley natural que opera en el universo. Su enfoque es pragmático: al comprender que nuestras acciones tienen consecuencias, podemos tomar responsabilidad por nuestras vidas y trabajar en mejorar nuestras intenciones y acciones.

La enseñanza de las maestras y los maestros budistas

  • En una ocasión le preguntaron al Dalai Lama que si el karma es definitivo, entonces qué sentido tiene intentar cualquier cosa si todo está predeterminado. El Dalai Lama respondió: «El karma no es definitivo. Hasta que su resultado no se produzca, es posible cambiarlo. Por ejemplo, meditar en sunyata (vacuidad u origen dependiente) o meditar sobre el altruismo, incluso unos pocos minutos, tiene un efecto inmenso sobre los karmas negativos previos, que están listos para producir resultado. Todo el karma negativo está motivado por la ignorancia. La ignorancia es muy activa, pero no tiene una base sólida. La sabiduría tiene una base sólida, así que hay grandes diferencias en su resultado».
  • Chögyam Trungpa, un influyente maestro tibetano, expresó: «El karma no es un castigo, sino una oportunidad para crecer y cambiar». Esta visión invita a abrazar nuestras circunstancias como oportunidades.
  • Pema Chödron, la discípula de Chögyam Trungpa, quien es hoy una de las maestras vivas más importantes, nos regala una perspectiva diferente: «La idea del karma es que continuamente recibes la enseñanza que necesitas para abrir tu corazón».

Invitación a profundizar

El budismo tibetano nos enseña a tener una relación más consciente con nuestras acciones y su impacto en nuestras vidas y en las vidas de los demás. Nos desafía a mirar más allá de la superficie y considerar cómo nuestras elecciones moldean nuestro presente y nuestro futuro. Es por eso que te instamos a explorar más este tema. Si te gusta leer, visita nuestra biblioteca. Si eres una persona que le gusta aprender directamente de un maestro calificado, inscríbete a este seminario en puerta. Si eres más de escuchar enseñanzas, existen numerosas grabaciones disponibles en nuestro acervo. Teléfono: +52(55)5207-6166: https://grabacionescasatibet.com/

Conclusión

Lo que nos sucede todos los días nos invita a reflexionar sobre el concepto del karma y su influencia. Al entender que nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente tienen un efecto tangible en nuestro acontecer diario, así como nuestro futuro lejano, podemos adoptar una perspectiva más consciente y responsable hacia nuestra existencia. A través de las enseñanzas, podemos abrazar el karma como una oportunidad de crecimiento y cambio. Una comprensión más profunda puede ser definitiva en nuestro camino espiritual.

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