Entrevista Noticia

«Hay que enfrentar el miedo»: Marco Antonio Karam

Fuente: Reforma. Foto: Ricardo Esteves.


Por Miguel De la Vega.

Cd. de México (08 octubre 2017). A 18 días del sismo, algunas personas siguen sintiendo las réplicas del temor: confunden cualquier sonido con la alerta sísmica, perciben temblores cuando no los hay, viven esperando un nuevo terremoto… ¿Cómo superar el miedo? El maestro budista Marco Antonio Karam, discípulo directo del Dalai Lama, explica que a lo que se le teme no es al movimiento de la tierra, sino a la muerte. Y el mejor remedio contra eso es darle sentido a la vida.

Tras el sismo, en el sentido anímico, ¿cómo se puede salir de las ruinas?

La ansiedad o el miedo son consecuencia de vernos expuestos, sin estar preparados, a una situación que nos confronta con la realidad de la impermanencia o de la muerte.

¿En qué consiste no estar preparados?

En negar que la muerte es una realidad. La única variable que podemos abrazar con plena certeza en la vida es que nos vamos a morir. No sabemos cómo ni cuándo. La única certeza que tenemos es la impermanencia. Eso nos obliga a vivir nuestras vidas movidos por tres compromisos.

¿Cuáles son?

El primero, qué es realmente importante o prioritario en la vida. El segundo, qué nos puede preparar para la muerte. Eso quiere decir: hasta qué punto le he aportado a mi vida genuino significado, de tal manera que, cuando llegue el momento, aunque sea súbito y me caiga una trabe encima, tenga certeza de que mi vida ha sido bien experimentada y que no hay remordimientos de que he actuado íntegramente.

¿Y el tercero?

Preguntarnos: “¿qué me puedo llevar conmigo?”. Eso te obliga a replantear tus prioridades. ¿Me puedo llevar el dinero? No. ¿Me puedo llevar mi cuerpo? No. ¿Me puedo llevar mi casa? No. Resulta que no me puedo llevar tantas cosas en las que en vida deposito una enorme cantidad de energía, atención, angustia, ansiedad y que realmente no son significativas e importantes.

¿Qué le dices a alguien que sigue con temor, que escucha una ambulancia o un avión y cree que es la alerta sísmica?

Hacer un esfuerzo por vivir en el presente, por no saltar hacia el futuro, por no ser dominados por el pasado. Para lograrlo, al experimentar la ansiedad, hay que centrar la atención en el respirar, tratar de contar hasta diez y volver a equilibrar el estado mental y emocional.

¿Qué es vivir en el presente?

Es el estar aquí y ahora, el saber que lo único que tenemos es lo que acontece en este instante; que el pasado ya no es y que no podemos vivir esclavizados por el mismo; y que el futuro todavía no es tampoco, no se manifiesta y siempre puede hacerlo con diferentes posibilidades y potenciales. Sólo tenemos el presente.

¿El confrontarse con la muerte es una oportunidad?

Todas las circunstancias difíciles de la vida lo son. Cualquier crisis es, en efecto, una oportunidad. Pero lo es para el individuo que así la aprovecha, no lo es en sí misma.

¿Cómo aprovechar la oportunidad?

Tener presente que hemos sobrevivido, que finalmente no perdimos la vida, que ese evento nos da la oportunidad de revaluar lo que es importante y trascendente.

¿No hay que sentir culpa por haber sobrevivido?

No, más bien, si fui uno de los supervivientes, ¿qué puedo hacer con ese don que es la vida, ahora que descubro su fragilidad? Es una realidad que olvidamos y eventos tan extremos como estos nos la recuerdan.

¿Cuándo se es feliz?

Cuando se logra la estabilidad interior, cuando uno entiende que el mundo no es responsable de nuestro bienestar.

Entonces, ¿estoy equivocado al decir que mi problema son los demás?

Así es. El problema no son los demás, es la manera en que uno contempla, interpreta o interactúa con los demás. No se necesita cambiar al mundo para ser feliz, hay que cambiarse uno mismo.

Ésa es la parte más difícil…

Yo diría que es la más fácil, porque cambiar al mundo es poco menos que imposible. Cambiarse uno mismo es relativamente fácil. ¿Qué injerencia tenemos sobre los demás? Es muy limitada. En cambio, la injerencia que tenemos sobre nosotros mismos es radical.

¿Hay una técnica para superar el miedo?

Una forma es dedicar un poco de tiempo, todos los días, a un ejercicio muy simple que nos ayuda a cultivar un estado de mayor estabilidad y quietud mental y emocional: la recolección de la respiración.

¿En qué consiste?

Yo recomendaría que durante unos 25 minutos, se sienten con la espalda erguida, la cabeza en equilibrio y balance, cierren los párpados, descansen las manos en su regazo y simplemente sigan con atención el proceso y flujo natural de la respiración. Cualquier idea, sensación o estímulo que se presente, obsérvenlo, tomen conciencia del mismo y déjenlo pasar. No se queden en él, vuelvan a poner atención en su respiración.

Eso suena muy sencillo, pero implica enfrentarse a uno mismo.

Tenemos que afrontar el trauma, hay que enfrentar el miedo por el que transitamos. Y para ello necesitamos una mente relativamente estable. El segundo paso sería recapitular el suceso, confrontarte con la manera en que lo viviste. Al inhalar, hacemos propio el miedo, el temor. Al exhalar, imaginamos que liberamos, como luz o como vapor de agua, ese trauma, ese miedo. Soltar el aire y sentir que el miedo se desvanece o diluye en el vacío.

¿En qué cambió tu percepción de la vida con el sismo?

A la mayoría de la gente lo que afectó fue que, por vez primera, se vieron muy cerca de la realidad, de la posibilidad inminente de morir. Lo que tienen que entender es que eso acontece todos los días, que no se necesita de un temblor: en cualquier momento puede estallar una arteria, puedes tener un accidente. La muerte está siempre cerca. Y no es ni buena ni mala. La muerte es una simple realidad, un hecho de la existencia.

¿A la gente de la Ciudad le falta espiritualidad?

No sólo en la Ciudad de México, sino en todos los centros urbanos del mundo, vivimos una vida exacerbada por el materialismo, el consumismo, por valores que no son trascendentes. Depositamos importancia en lo que no la tiene y esto hace que busquemos afuera las respuestas más importantes a la aventura del vivir, cuando están dentro de nosotros.
Espiritualidad no implica religión.

¿Se puede encontrar, por ejemplo, en hacer yoga o correr?

O llevando a cabo alguna actividad artística o intelectual. Lo importante es que sea libre de la influencia perniciosa de la egomanía.

¿A qué te refieres?

Cualquier actividad que se emplea simplemente para exaltar nuestro sentido de identidad personal y temporal, en oposición a una actividad que más bien nos ayuda a abrazar a otros y no solamente a nosotros mismos.

¿Los abrazos funcionan en estos días?

El cariño, el abrazo, la actividad comunitaria, el estar cerca los unos de los otros, el mostrarnos valores humanos primarios, el tratar de estar presentes…

¿Estás preparado para morir?

Me siento listo para morir. No me preocupa la transición, me he preparado toda mi vida para ella y, hasta cierto punto, tengo curiosidad de la misma.

¿Cuál será tu epitafio?

“Aprovechó cada instante de su vida”.

¿Al despertar qué debo pensar?

Debes regocijarte de que estás vivo y tienes un día más. Piensa que ese día puede ser el último, ¿cómo te gustaría vivir el último día de tu vida?


Seminario: “Liberación en la palma de tu mano”

  1. Inés del Rocío Rodríguez Preciado

    Bellísimo lo que escribe mi querido maestro tony
    Gracias por sus palabras 🙏🏼🙏🏼🙏🏼

  2. Me encanta, muchas gracias Tony.

  3. Rogelio Garcia

    Excelente artículo, realmente me ha inspirado y movido mucho a nivel interno. Demasiada verdad en esas palabras tan sencillas. gracias

  4. Qué bonito. Me aporta paz, serenidad, y ganas de seguir trabajando en mi espiritualidad, en mi compromiso con ser de beneficio para los demás. Muchas gracias, Tony. Siempre me siento privilegiada de que seas mi maestro.

  5. Me trae una memoria: de “Que nosotros mismos tenemos el poder de escoger cuales batallas queremos lidiar” Replantear la importancia y prioridades de nuestra vida.

  6. Pingback: ¿Y si hoy me fuera a morir? - alimentacion plena

  7. Gloria Robles Almeraya

    Muy interesante ,gracias Tony por darle palabras al hecho del sismo desde la parte espiritual,que le dá un sentido de confrontación con nosotros mismos

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