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Mujeres en el budismo

Traducido al español por Alejandro Lindo.

En 1993, Lama Ole y Hannah Nydahl visitaron Casa Tíbet México, donde Hannah dio una charla sobre las mujeres en el budismo. Esta es una transcripción editada de esa charla, seguida de preguntas. Es interesante mencionar que, durante la charla, Hannah dijo que parecía no haber mucho interés por parte de las mujeres en convertirse en maestras budistas. Hoy, más de veinte años después, el budismo tiene muchas maestras, mujeres poderosas y realizadas. El ejemplo de Hannah, su trabajo incansable, su sabiduría profunda y su tierna, pero inquebrantable confianza, seguramente han tenido muchísimo que ver en este desarrollo. Nos alegra compartir este texto, una de las primeras enseñanzas públicas de Hannah en el continente americano.

Buenas noches a todos. Primero, tengo que presentarles mi perspectiva sobre el budismo. La enseñanza principal del budismo es que cada ser tiene lo que llamamos “naturaleza búdica”, que significa el potencial para la iluminación. Significa también que nuestra mente, la esencia de nuestra mente, es exactamente la misma seamos hombres, mujeres, animales o dioses. Así que una perspectiva femenina del budismo es algo que ni siquiera yo conozco y, por eso, creo que lo mejor sería responder cualquier pregunta que quieran hacerme.

Probablemente, la mayoría de los maestros budistas que han visto eran hombres. De hecho, en el Tíbet había tanto hombres como mujeres lamas, aunque los maestros tibetanos que vemos aquí en Occidente son casi todos hombres. Muy a menudo, escuchamos la pregunta de por qué no hay maestras budistas. En el budismo no hay reglas sobre este tema, no es una religión en la que a las mujeres no se les permite ser maestras, como sí lo vemos en ciertas religiones. El budismo consiste en métodos que nos permiten obtener la realización de nuestra mente, y eso es completamente individual.

Quien utilice los métodos budistas obtendrá resultados. Estos métodos son de muchas clases distintas y no se diferencian en métodos para hombres y métodos para mujeres. Las diferencias se relacionan más con el tipo de actitud que cada persona tiene, de modo que cada uno debe encontrar el método que más le convenga. En el budismo tibetano, somos muy afortunados porque tenemos la oportunidad de practicar casi todos los métodos que el Buda dio.

Creo que la mayoría de los que están hoy aquí… ¿son budistas?, ¿han tomado refugio? Tal vez algunos lo hicieron hace algún tiempo, tal vez otros apenas lo hicieron ayer. Si uno ha tomado refugio, significa que uno quiere seguir los métodos que dio el Buda, y esto es lo que importa.

En el budismo, lo que necesitamos hacer es integrar los métodos en nuestra vida. El budismo no es algo abstracto o diferente de la vida que vivimos, sino que es una decisión muy clara de querer usar la vida de una forma significativa. Vemos que la situación del mundo está llena de problemas, que es difícil, y entendemos que todos estos problemas vienen de nosotros mismos y de todos los seres que viven en este mundo. Entonces, decidimos que queremos aprender más para poder ayudar a todos los seres.

La principal forma en que podemos practicar en la vida cotidiana es tener un cierto marco en nuestro día. Siempre comenzamos la mañana con el fuerte deseo de que todo lo que hagamos sea de beneficio para los demás. Luego, intentamos estar más despiertos y más conscientes de nuestra mente en nuestro trabajo —sea lo que sea que hagamos—, sin dejarnos llevar por los altibajos que nos ocasiona lo que sucede afuera y tratando de estar más conscientes. Luego, si tenemos la oportunidad, podemos llevar una práctica más regular en la que nos sentamos y meditamos; lo importante es que tengamos este marco presente todo el tiempo.

En este curso, las enseñanzas sobre la mente han sido explicadas en detalle. Si hay algo que quieran preguntarme por mi condición de mujer sobre lo que crean que podría decir algo que no oirían normalmente, por favor, pregúntenlo.

¿Cuál es tu rol como maestra budista?

Hannah: Cuando Ole y yo nos casamos, fuimos a Nepal. Este fue nuestro primer contacto con el budismo. Allí conocimos a S. S. el XVI Karmapa, y su ejemplo fue tan convincente que decidimos quedarnos. A partir de ahí, Ole y yo compartimos el entrenamiento. Nos quedamos allí durante algunos años y recibimos muchas enseñanzas, y también hicimos todas las prácticas básicas.

Un día, cuando fuimos a Rumtek para ver a S. S. el Karmapa, nuestro maestro —algo que intentábamos hacer tan a menudo como podíamos—, de repente nos dijo que debíamos regresar a Europa, lo cual fue una gran sorpresa para nosotros. No habíamos pensado en esa posibilidad en absoluto. Al parecer, ese era un momento en el que mucha gente estaba lista para conectarse con el budismo.

Efectivamente, cuando llegamos a Europa, comenzó un gran desarrollo. Al principio, hacíamos todo juntos; Ole era el maestro principal, por supuesto, pero trabajábamos juntos. S. S. el Karmapa nos había dado diferentes funciones porque, en aquella época, el budismo era completamente nuevo en Europa, y nos había enviado para preparar a la gente y conectarla con el budismo. Luego, envió a algunos de sus lamas a Europa, y me dieron la función de ser la intérprete de ellos.

Así que nuestra historia y nuestra formación es la misma, pero nos desarrollamos llevando a cabo diferentes funciones. Esto trajo un equilibrio muy positivo para el desarrollo porque necesitamos nuestras raíces, necesitamos las transmisiones directas de nuestro linaje, pero, al mismo tiempo, no era realmente posible hacerlo sin que alguien como Ole construyera primero el puente. Así que Ole era el lama, el maestro, y yo me convertí en la intérprete. Como el tema de esta charla es “las mujeres y el budismo”, cuando la gente pregunta por qué hay tan pocas maestras, siempre explico que, aparentemente, no hay tantas mujeres que quieran serlo.

¿Qué forma de práctica budista recomendarías para las mujeres que están muy ocupadas con sus familias?

Hannah: Esto se relaciona con lo que dije hace un momento con respecto a que el budismo, en realidad, es algo que uno vive, algo que debe estar completamente integrado en nuestra vida. Por esta razón, ser una mujer ocupada con una familia no es incapacitante. Sin duda, uno puede practicar muy bien el budismo en esa situación. Intentamos acostumbrarnos a tener ese tipo de marco en nuestra vida y tratamos de comenzar conscientemente el día formulando fuertes deseos. Quizá pensemos que no es importante, pero, en realidad, los deseos son muy importantes porque nos dan la capacidad para hacer algo.

Si tratamos de que el hecho de desearles a todos los seres en general el estado de iluminación como la felicidad más alta posible sea algo natural en nosotros, esto nos dará una perspectiva en la vida. Es algo que influenciará todo lo que hagamos porque, cuando estemos con otras personas, ya sean hijos, esposos o amigos, sabremos que de este deseo realmente sincero surgirá algo positivo. Cada vez que nos enfrentemos con algún tipo de conflicto, nos ayudará a no caer en él, ya no tomaremos las cosas de manera tan personal, y eso nos permitirá dar más de nosotros, lo que también influirá en las personas que están alrededor.

En el budismo, un ejemplo clásico para desarrollar la compasión es pensar en la madre como la persona con la que uno debe estar más agradecido y amar a todos los seres sintientes tanto como una madre ama a su único hijo. La razón para usar este ejemplo es porque en él hay un potencial muy positivo, es algo que podemos desarrollar. Incluso si uno no tiene muchas horas al día para sentarse a meditar, uno siempre puede, sin duda, encontrar diez o quince minutos en algún momento del día.

Traten de hacer una práctica muy simple, como la meditación de las tres luces o, quizá, otra que les guste, como la meditación en Chenrezig; debe ser algo que disfruten. Traten de hacerla todos los días, así sea por un tiempo muy corto, y verán que, si crean ese hábito, les dará una especie de fuerza interior, los ayudará a mantenerse conscientes, como he mencionado antes, a estar más despiertos.

Para entrenarse en la conciencia plena, es útil sentarse a meditar un poco porque, normalmente, la mente está distraída todo el tiempo, y este hábito es muy fuerte. Para cambiar ese hábito, todos esos breves momentos diarios en los que se sienten un poco a meditar los harán fuertes. Entonces, tal vez otras veces tengan un poco más de tiempo y se puedan sentar más largamente. Otra cosa que es muy útil es usar mantras, algo que pueden hacer en cualquier situación: cuando estén cocinando, trabajando, caminando, incluso mientras hablan. Pueden usar los mantras “Karmapa Chenno”, “Om Mani Peme Hung” o cualquier otro que quieran.

¿Puedes hablar sobre el hecho de tener hijos en relación con la práctica budista?

Hannah: Yo diría que cuando uno tiene un hijo, debe verlo, en el mejor de los casos, como darle la oportunidad a otro ser de desarrollarse hacia la iluminación. Por supuesto, nunca podríamos obligar a otro ser a practicar cierta tarea, pero podemos ayudar a que se den las condiciones para que ese ser se desarrolle de cierta manera. Para el budismo, un recién nacido no nos pertenece, sino que es un ser por completo independiente que tiene su propio karma. La razón por la cual nace con nosotros es porque existe algún tipo de conexión, y esta conexión puede ser muy positiva, negativa o una mezcla de ambas.

Esto es algo de lo que es importante ser conscientes porque, incluso cuando hagamos todo lo que podamos por el niño, nunca se sabe. Si el niño de repente se desarrolla de una manera muy diferente de la que se esperaba, este entendimiento ayudará en esa situación, y lo experimentarán de manera menos conflictiva. La fuerza mental que se obtiene por medio de la práctica, de los buenos deseos y del entrenamiento de nuestra mente los ayudará en cualquier situación y los hará más fuertes. No sentirán esa falta de energía de la misma forma que antes.

¿Por qué se imaginan que debería ser un obstáculo? Yo no tengo hijos, así que, quizá, es fácil para mí decir esto. La razón por la que no tengo hijos es porque Ole y yo tuvimos que tomar una decisión. Cuando nos asignaron las funciones que mencioné antes, tuvimos que elegir si queríamos tener hijos propios o muchos estudiantes. Esta fue mi situación, pero creo que, si alguien tiene una familia y tiene hijos, o quiere tenerlos, por supuesto, es una responsabilidad. Es decir que, probablemente, uno debería tener tantos hijos como crea que puede ayudar y, cuando se tienen, la práctica consiste en ayudarlos. Así que tener hijos no es un obstáculo, es también una forma de practicar el dharma. Si lo consideraran un obstáculo, de hecho, se estarían alejando del dharma.

¿Cuáles son las diferencias entre los hombres y las mujeres y sus respectivos karmas?

Hannah: Sin dudas, es un karma diferente ser un hombre o una mujer, pero una vez que decidimos practicar, eso ya no importa. Los métodos que usamos nos ayudan a deshacernos de nuestro karma negativo; ahora bien, cuál sea este realmente no importa porque la raíz de nuestros problemas es nuestra propia ignorancia y todas las emociones perturbadoras que vienen con ella. Esto es con lo que trabajamos, es lo que purificamos y transformamos cuando practicamos, y es lo mismo si somos hombres o mujeres.

¿Qué son los aspectos búdicos femeninos o masculinos?

Hannah: Esto es un poco confuso porque involucra lo absoluto y lo relativo. Tenemos diferentes aspectos búdicos, tanto masculinos como femeninos. Estos simbolizan diferentes cualidades de nuestra mente, cualidades que están presentes tanto en hombres como en mujeres. Pero no es que los budas femeninos son para las mujeres, y los masculinos, para los hombres. Los aspectos búdicos femeninos simbolizan la vacuidad de la mente o la sabiduría, y los aspectos búdicos masculinos simbolizan la actividad, los métodos y el gozo. La esencia de nuestra mente, que reside en cada uno de nosotros, tiene ambas cualidades, que son inseparables.

Meditar en los diferentes budas es una forma muy eficaz de activar las cualidades que ya están en nuestra mente y es uno de los métodos más efectivos que el Buda dio. Cada elemento que vemos en los diferentes aspectos búdicos —los diferentes ornamentos que llevan, la forma en la que tienen colocadas las manos, como están sentados— es una expresión de las cualidades inherentes a nuestra propia mente. De modo que, cuando nos identificamos con ellos, contribuyen a que todas esas cualidades se manifiesten en nosotros. De hecho, podemos decir que lo femenino es la sabiduría y lo masculino es el gozo. Cuando somos capaces de identificarnos completamente con uno de ellos, sin importar si se trata de un buda masculino o femenino, en ese momento, obtenemos la realización completa.

¿Deben las practicantes elegir una práctica de meditación basándose en ciertos atributos o en el género?

Hannah: Esto es algo muy individual. Podríamos decir que a muchas mujeres se les facilitaría identificarse con Dölma (en sánscrito, Tara) porque es la expresión femenina de la compasión y la protección, pero no siempre es así. Una mujer también puede tener otro yidam —como se les llama— no hay reglas fijas en este aspecto, es algo muy individual. Si tienen un maestro, podrán ver si hay uno de los aspectos búdicos que de forma natural les atraiga y lo sientan familiar; esta es una señal de que es una buena idea trabajar con ese aspecto búdico. Si no tienen una conexión especial con algún aspecto búdico, pueden esperar y, cuando tengan tiempo, hacer algunas prácticas generales, por ejemplo, pueden meditar mucho en Chenrezig, que ayuda enormemente a despertar la compasión.

Si más adelante quieren hacer una práctica más concentrada, pueden preguntarle a su maestro si hay algún aspecto búdico que les sea útil. Por lo general, solo deberían escoger aquello con lo que se sientan más familiarizados, aunque, en realidad, todos los aspectos son lo mismo, todos son nuestra propia mente y, cuanto más lo podamos comprender, más cerca estaremos de la experiencia de nuestra mente. También es importante que recuerden el significado del lama y que, aun cuando estén meditando en, por ejemplo, Chenrezig o una Tara, cada uno de estos aspectos es una forma del lama y no es diferente de él. No deberían verlo como algo separado; esos aspectos búdicos son otra manera de obtener el entendimiento de la mente.

¿Qué podemos hacer si nuestro cónyuge no es budista y nos desanima o, incluso, nos prohíbe practicar?

Hannah: Esto sucede en todas partes, no sólo en México. Diría que la solución es ser un buen ejemplo, aun cuando sería ideal que ambos tuvieran el mismo interés en el budismo. Cuando este no es el caso y uno de los dos no es budista, ya sea el hombre o la mujer, solo deben tratar de ser buenos budistas, no de convencer al otro de que también siga el camino. Intenten aprender y practicar lo mejor que puedan y, si su esposo o esposa empiezan a hacerles preguntas o quieren saber más, pueden decirles más y explicarles algo. Por supuesto, que su marido no quiera que practiquen es difícil; deberán entrenar la paciencia. Traten de evitar cualquier discusión al respecto, no es algo sobre lo que realmente se pueda discutir.

¿Se puede practicar discretamente si la pareja o la familia no aprueba el budismo?

Hannah: Uno puede ser budista sin que todo el mundo lo sepa simplemente con mirarnos, por lo que tales situaciones no les impedirán hacer su práctica. Por supuesto, es bueno que tengan algo en común y que el budismo no sea un tema de discusión, pero no tiene que ser así para que puedan desarrollarse. Recuerden que respetar al otro es importante, si su pareja tiene una visión diferente, deben respetarla.

¿Cómo se elige un camino espiritual en la vida? ¿Es una buena idea elegir un camino espiritual cuando uno se enfrenta a un momento de dificultad o una crisis de vida?

Hannah: En cuanto a la primera pregunta sobre cómo encontrar nuestro camino, es algo individual. Algunos ya tienen una fuerte conexión con un determinado camino, por lo que cuando se conectan con él, no hay duda en absoluto. En este caso, uno probablemente ya ha hecho prácticas antes. Si uno no tiene esa clase de experiencia, entonces tiene que mirar un poco alrededor y ver dónde uno siente que puede conectar. Para lograrlo, también debemos aclararnos a nosotros mismos qué es lo que realmente queremos —si es solo algo para nosotros o si se quiere ir más allá y también aprender algo para los demás—.

Los distintos caminos espirituales o religiones se enfocan en cosas diferentes. Si han estado buscando y, hasta ahora, no se han conectado individualmente con nada, sobre todo si realizan la búsqueda cuando tienen problemas, eso es bastante normal. Traten de ver y pensar más en el hecho de que ustedes no son los únicos que tienen problemas; recuerden que todo el mundo los tiene. Enfóquense en eso, traten de ampliar la visión, de abrir la perspectiva. Luego, busquen algo que no solo los ayude a ustedes, sino a todo el mundo.

¿Cómo elegiste ser budista?

Hannah: En mi caso, debe de haber existido alguna conexión previa. Desde que era niña, siempre he tenido muchas preguntas. Saben que vengo de Dinamarca, que, de hecho, es un lugar muy poco religioso; es cristiano, pero el protestantismo danés no es muy convincente. Yo tenía muchas preguntas sobre las cosas, sobre el mundo y lo que estamos haciendo aquí, y nunca encontré ninguna respuesta, o las respuestas que obtuve no me parecieron satisfactorias. Debo admitir que nunca creí en un dios creador, no lo pude entender. La primera vez que leí algo sobre budismo fue un texto de un maestro llamado Gampopa, que daba explicaciones desde lo más básico, enseñanzas muy relativas, como enseñanzas para todos los días, hasta las más altas enseñanzas del Camino del Diamante, que son enseñanzas absolutas. Entonces, recibí respuestas a todas mis preguntas, y ese fue el momento más feliz de mi vida.

¿Quién crees que te creó?

Hannah: ¿Quién me creó? Me creé a mí misma. Las cosas que uno hace, dice y piensa, todas dejan una impresión en nuestra mente. Creo que hemos vivido muchas muchas veces y que todas esas impresiones toman forma. Esto es lo que soy, es lo que somos, lo que todo el mundo es, de acuerdo con las impresiones que tenemos en nuestra mente.

¿Cómo comienza y termina la mente? ¿Tiene la mente un principio o un fin?

Hannah: La mente —la mente absoluta, la mente verdadera, la mente pura— no tiene ni principio ni fin. En el budismo, cuando obtienes la realización de esta mente pura, te conviertes en un buda. Mientras no hayamos realizado nuestra mente, seremos seres ordinarios, y esa es la única diferencia entre los seres ordinarios y los budas. De modo que el camino budista se trata realmente de usar los métodos que nos ayudan a eliminar todo aquello que nos impide ver nuestra mente.

Trabajo en un hospital con pacientes que están pasando por la adolescencia y tienen problemas. Por esta razón, se me hace difícil visualizar a las dakinis o a los bodhisattvas como jóvenes. ¿Qué debería hacer?

Hannah: Eso depende de cuán fuertes sean los hábitos mentales. Si nuestros hábitos mentales son muy fuertes, es difícil cambiarlos, pero eso no importa. Lo que importa es que, cuando hagamos la práctica, cualquiera que sea, intentemos seguirla. Hacemos lo mejor que podemos, entendemos que es un método y tratamos de no pensar que tiene que ser de una forma u otra. Cuando es fácil y lo podemos hacer, ahí somos felices, pero cuando no lo podemos hacer, pensamos que no lo estamos haciendo bien. Lo que tratamos de aprender es a entrenar nuestra mente para que funcione con naturalidad y no se apegue a lo que sea que pase en ella. Entonces, cuando no tengan éxito, no piensen: «Ahora no lo puedo hacer, y esto no es bueno». Solo traten de mantener la neutralidad en la mente, una y otra vez.

¿Cómo puedo guiar a mi hijo para que desarrolle concentración y conciencia?

Hannah: El ejemplo es lo más importante. Si pueden mostrar estas cualidades positivas, sus hijos naturalmente querrán imitarlas, querrán escuchar cuando ustedes les digan algo. Si dicen una cosa, pero hacen otra, puede que el resultado no sea tan bueno. Al mismo tiempo, no esperen que siempre funcione, el niño puede tener un karma diferente o algunas tendencias que no son tan fáciles. Traten de darles a sus hijos la suficiente confianza para que vengan a ustedes más adelante cuando tengan problemas en la vida.

¿Qué prácticas de meditación recomiendas para los niños?

Hannah: Mantras, si les gustan. Muchos amigos del dharma que tienen hijos notan que a los niños les gusta naturalmente venir y participar, tan solo sentarse; no se les enseña a meditar, pero simplemente les gusta. No pueden hacer mucho; tan solo pueden ser buenos con ellos, guiarlos en la vida y esperar que encuentren su camino. Enséñenles las buenas cualidades en la vida —que se pueden encontrar en varias religiones del mundo—, valores como compasión, paciencia y generosidad son todos positivos. Siempre pueden intentar inspirarlos y ayudarlos a desarrollarse.

¿Cuál es el papel de las mujeres practicantes en los países europeos?

Hannah: Esto es diferente de un país a otro, pero, por lo general, hay muchas mujeres practicantes en Occidente. En Europa, por ejemplo, las principales personas que dirigen muchos de los centros son mujeres, aunque también hay numerosos lugares donde hay muchos hombres. Noruega es muy interesante, ya que casi todos los miembros del centro de ese país son hombres. En Rusia es muy pareja la proporción. Creo que tiene un poco que ver con el trasfondo cultural.

¿Practicar una meditación en la que uno se identifica con un aspecto búdico acaba aumentando el orgullo y aumentando el ego porque uno se identifica con una poderosa deidad budista?

Hannah: Los aspectos búdicos no tienen ego. Identificarse con un aspecto búdico es un medio muy hábil para deshacernos de nuestro ego; es muy importante que lo entendamos, ese es el punto. Cuanto más nos podamos identificar con esa forma perfecta —que, de hecho, es nuestra verdadera naturaleza—, menos ego tendremos. Un buda no es iracundo, no es celoso, no es orgulloso. Por eso, cuanto más nos podamos identificar con esas formas puras, menos tendremos esas emociones perturbadoras. Usamos la palabra “orgullo”, pero no significa lo mismo que el orgullo normal, sino algo así como ‘identificación’. Por medio de la identificación, ese aspecto búdico —que es una forma externa— se vuelve algo que no es distinto de nosotros, es la manera de obtener la realización de nuestra propia forma pura, que no tiene ninguna de esas emociones perturbadoras. De modo que no hay ego.

Lama Ole: Solo quiero añadir que hay dos tipos de orgullo: el orgullo incluyente y el orgullo excluyente. El orgullo excluyente dice: «Soy mejor que tú». Esto, por supuesto, solo trae negatividad, mientras que el orgullo incluyente dice: «¿Acaso no somos todos maravillosos?». Esto da mucha buena energía para hacer el trabajo. Además, vemos a todo el mundo en el mandala, todo el mundo es un buda al mismo tiempo. Esto simplemente eleva el nivel de nuestra experiencia a un punto donde la negatividad no tiene sentido.

¿Funcionan las prácticas para los principiantes que están empezando a practicar y todavía experimentan orgullo y ego?

Hannah: Por supuesto. Los métodos están diseñados para asegurar el progreso; cada una de nuestras prácticas es completa. Se empieza por tomar refugio; luego, uno desarrolla la bodhichitta, lo cual significa que uno no quiere divertirse solo. Uno piensa: «quiero hacer esta práctica para poder ayudar a otros seres». Cuando terminamos la práctica, dedicamos todas las impresiones positivas que hemos acumulado a todos los seres. Esto significa que, aun cuando durante la meditación algo no haya estado tan bien, no importa; todo va en la dirección correcta, estamos a salvo gracias a ese marco. Todos cometemos errores y, por esa razón, hacemos la práctica. Solo tenemos que hacer lo mejor todo el tiempo, y pueden estar seguros de que, si usan los métodos, estos traen resultados. El resultado es que el ego disminuye y nos volvemos más amorosos con los demás, de modo que podemos hacer más por otros.

¿Puedes hablar sobre el matrimonio en el budismo?

Hannah: El matrimonio es algo muy individual y tiene mucho que ver con la cultura en la que cada uno vive. La visión budista es no dañar a nadie, así que depende de la relación que se tenga. En general, la relación entre hombres y mujeres es donde se puede experimentar tanto la felicidad más fuerte como el sufrimiento más fuerte en el nivel mundano. Por lo tanto, es algo muy vulnerable. Depende de qué tipo de relación tengamos que le hagamos daño a alguien o no. Esa es la visión budista.

¿Cuál es la práctica de las  taras?

Hannah: Creo que esa es toda una enseñanza en sí misma. Es muy particular porque la Tara es el aspecto femenino de la compasión y es una actividad muy rápida que protege a los seres contra todo tipo de miedo y peligro. Los veintiún aspectos de Tara se relacionan con la protección contra diferentes tipos de miedo: puede ser al peligro que suponen los elementos naturales, puede ser al peligro de guerra, de robo, de enfermedad y todo tipo de cosas. Cada una tiene un mantra especial, pero Tara Verde, en el centro, las incluye a todas. El mantra raíz de Tara se puede utilizar para todas ellas.

¿Qué piensas sobre el aborto en condiciones extremas, como cuando una mujer es violada o agredida sexualmente, o de verdad no es capaz de cuidar al niño?

Hannah: El budismo explica las cosas como son, explica sobre causa y efecto. Así que depende de cada ser sacar conclusiones al respecto. En relación con el aborto, allí hay una vida, y el aborto es matar a un ser. Realmente no se puede decir nada más. Es difícil, por ejemplo, si alguien está a punto de morir o quiere morir, o está seguro de que morirá más tarde. Nos preguntaríamos si está bien o no ayudar a esa persona a morir más rápido. Este es el mismo tipo de cuestión, pero, por muy duro que pueda sonar, en realidad no podemos ayudar a alguien al matarlo.

Incluso si esa persona, ese ser, está sufriendo, incluso allí no podemos detener ese sufrimiento al matarlos. La causa del sufrimiento seguirá ahí porque la existencia continúa y solo vendrá en otra forma. Lo que podemos hacer es tratar de ayudar a aliviar el dolor, por ejemplo, si es una niña que quedó embarazada por una violación, podemos ayudar a asegurarnos de que el niño sea adoptado, quizá por una familia que no pueda tener hijos.

Hay muchas maneras en las que podemos ayudar y que no implican matar. No podemos detener la causa de que esa persona se encuentre en cierto estado por medio de matar a esa persona; tendrá otro nacimiento en el mismo estado.

¿Las mujeres tenían igualdad de condiciones que los hombres en el Tíbet?

Hannah: En Asia, por lo general, las mujeres no tenían las mismas condiciones. Pero, en comparación con otros países, la posición de la mujer en el Tíbet era realmente extraordinaria. Siempre existía la posibilidad de que las mujeres escaparan del sistema social, si tenían las cualidades y así lo querían. Hubo muchas grandes yoguinis en el Tíbet y eran bastante respetadas. Si tenían una familia, las mujeres eran responsables de los niños.

Muchas de sus preguntas no pueden contestarse con un “sí” o un “no”. El budismo no es una cultura, es una práctica que se puede hacer en muchas culturas diferentes. En el Tíbet, era muy común en las familias que, cuando los padres tenían alrededor de cuarenta años y sus hijos ya habían crecido, los padres entraran en retiro. A menudo se alternaban: la madre hacía un retiro por un tiempo mientras el padre vigilaba la casa, y luego el padre hacía un retiro cuando la madre regresaba. Si eran laicos, a menudo practicaban más en la vida diaria. Ahí, los niños los apoyaban.

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