Plegaria que su Santidad el Dalai Lama recita todos los días al despertar
Habitualmente, el Dalai lama se levanta temprano, como a las cuatro y media de la mañana. Frecuentemente es más madrugador que el día, pero tiene menos prisa en aparecer cuando el invierno encierra las montañas de los himalayas en el silencio y el frío. Daramsala a veces despierta bañada en una bruma anunciadora de nevadas o envuelta en la gloriosa riqueza otoñal de un sol frío. Mientras, allá arriba, en el humilde espacio donde vive el sabio prestigioso, la jornada ya se ha iniciado con las primeras plegarias:
Hoy tengo la fortuna de haber despertado.
¡Estoy vivo!
Tengo el precioso regalo de la vida humana,
no voy a desperdiciarla.
Voy a usar todas mis energías para desarrollarme a mí mismo,
para expandir mi corazón hacia los demás,
para lograr mi iluminación para el beneficio de todos los seres.
Voy a tener pensamientos amables hacia los demás,
no me voy a enojar ni a pensar mal de los demás.
Voy a beneficiar a los demás tanto como me sea posible.
- Recopilado de El señor del loto blanco, el Dalai Lama, Levenson, Claude B., Fondo de Cultura Econónima
- Citado por Zenkei Blanche Hartman en Buddhadharma issue, Invierno 2010





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