Educación y Equilibrio Emocional: Conferencia Magistral de Alan Wallace

On 2 diciembre, 2011

Versión estenográfica de la conferencia magistral: Educación y Equilibrio Emocional, impartida por el Doctor Alan Wallace, en el marco del 5º Congreso Nacional de Educación y el 3er Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.

Presentadora: Como pudimos constatar en el video, el doctor Alan Wallace también ha participado como maestro e investigador en diversas instituciones de educación superior, entre sus temas de investigación destaca el efecto de la meditación sobre el cerebro, ha sido figura prominente en el establecimiento del diálogo entre la ciencia y las técnicas contemplativas.

Sus grados académicos: él es licenciado en Física y en Filosofía de la Ciencia por el Amherst College, 1995, tiene un doctorado en estudios religiosos por la Universidad de Stanford, y ha publicado y traducido más de 30 libros.

Presentador: En estos momentos le pido a todos los presentes, démosle una calurosa bienvenida a nuestro invitado especial, el doctor Alan Wallace, y a nuestro anfitrión el día de hoy, el profesor Juan Díaz de la Torre, nuestro Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Hace uso de la voz en estos momentos el Profesor Juan Díaz de la Torre, Secretario General del Comité Ejecutivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Prof. Juan Díaz de la Torre, Secretario General Ejecutivo del CEN del SNTE:

Muy buenos días a todas y a todos nuestros invitados que nos hacen el honor de acompañarnos en este evento que como sabemos todos a la vez es un evento más de los importantes que estamos realizando desde hace ya 5 meses en el marco del 5º Congreso Nacional de Educación y 3er. Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.

En nombre del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, agradezco en todo lo que vale la presencia de nuestras y nuestros invitados, entre quienes se encuentran prestigiadas personalidades del ámbito educativo, académico, cultural, artístico, legislativo, político, social y sindical, así como a los líderes de opinión y representantes de los medios de comunicación.

Reconozco en nombre de la organización sindical de manera muy especial, a las maestras, maestros, madres y padres de familia, a las alumnas y alumnos mexicanos que, con un gran entusiasmo y espíritu constructivo participan en los trabajos del 5º Congreso Nacional de Educación y del 3er. Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.

México vive hoy un momento crucial en el terreno de la educación, que se caracteriza por la convergencia de cuatro fenómenos interconectados:

  1. La exigencia de brindar a la niñez y juventud una enseñanza de excelencia, entre otras razones, para que las escuelas preparen adecuadamente a los futuros ciudadanos a efecto de que respondan exitosamente a las demandas de la globalización, la economía, la sociedad del conocimiento y el mundo laboral.
  2. El impacto de profundas transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales que imponen a la educación enormes presiones, desafíos, pero al mismo tiempo extraordinarias oportunidades.
  3. El deseo legítimo de lograr una educación de alta calidad para lo cual se están poniendo en marcha diversas reformas y un esfuerzo serio por transformar de manera integral el  sistema educativo.
  4. Y, prevalece una especie de “obsesión compulsiva por la estandarización”, por resultados de exámenes y objetivos de rendimiento en ciertas competencias que, de acuerdo con eminencias de la talla de Daniel Goleman, Howard Gardner o Andy Hargreaves, frecuentemente relegan la enseñanza y el aprendizaje de “habilidades tan esencialmente humanas” como las emociones, el afecto, la colaboración y la empatía.

En el marco de la economía y la sociedad del conocimiento, por supuesto que el magisterio de México aboga a favor de la brillantez académica y de una reforma educacional que hagan énfasis en el dominio de las ciencias exactas y de la vida, así como en la capacidad de comprender y comunicarnos eficazmente. Efectivamente, una de las prioridades de la educación y de la reforma del sistema educativo, debe ser preparar seres humanos aptos para el mundo del trabajo, de la competencia global y de un desarrollo individual pleno.

Sin embargo, para desenvolverse exitosamente en la vida no basta con tener un impecable expediente académico ni ser competente en áreas específicas del conocimiento.

En una sociedad tan plural, diversa y compleja como la nuestra , junto con las competencias mencionadas, es fundamental, por ejemplo, formar ciudadanos dotados de capacidades para desplegar sus destrezas cívicas, éticas y democráticas, que ayuden a la humanidad a convivir armoniosamente, colaborar y trabajar en equipo, cultivar una actitud solidaria o a desarrollar una sólida ciudadanía crítica, informada y participativa.

Goleman afirma que dominar un conjunto de competencias emocionales, es uno de los factores claves para mejorar de manera significativa los resultados educativos, laborales y las relaciones personales.

Dicho lo anterior, que pretende ser una breve contextualización de la Conferencia Magistral: Educación y Equilibrio Emocional, es un privilegio para un servidor a nombre y con la representación de nuestra Presidenta, la líder de nuestra organización sindical, la Maestra Elba Esther Gordillo dar la más cordial bienvenida a nuestro invitado de honor, al Doctor Alan Wallace, a quien expreso el más amplio reconocimiento del magisterio y los trabajadores de la educación por aceptar compartirnos su conocimiento, su experiencia y sus investigaciones en este campo tan importante y apasionante de la educación.

Le agradecemos infinitamente su participación en esta Conferencia Magistral que está realizando el SNTE como ya he dicho en el marco del 5º Congreso Nacional de Educación y del 3er. Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.

Al igual que los académicos, investigadores, líderes de la sociedad civil de talla nacional e internacional que nos han distinguido con sus disertaciones, el Doctor Wallace posee una trayectoria digna de admiración y respeto.

Presentadora: El doctor Alan Wallace, nacido en Pasadena, California, criado y educado en los Estados Unidos, Escocia y Suiza. Interesado en las intersecciones de estudios de la conciencia y las disciplinas científicas tales como la psicología, la neurociencia cognitiva y la física.

Es una figura prominente en el establecimiento del diálogo entre ciencia y la implementación de investigaciones científicas sobre el efecto de la meditación sobre el cerebro, la psicología y el sistema inmune.

Actualmente fundador y Presidente del Instituto de Estudios de la Conciencia de Santa Bárbara.

Le damos la cordial bienvenida al doctor Alan Wallace, quien dará la Conferencia Magistral “Educación y Equilibrio Emocional”

Dr. Alan Wallace: Buenos días a todos.

Quiero decirles desde el fondo de mi corazón, que es un honor para mí estar aquí, con ustedes, con este público, y el estar además en este espacio, donde mi propio maestro, su Santidad Dalai Lama estuvo aquí hace unos meses, el poder seguir sus huellas, realmente es un honor para mí y creo que es algo que recordaré por el resto de mi vida.

Y haber escuchado a mi querido colega aquí, me da mucho gusto escuchar cómo la educación mexicana, realmente presenta conceptos que son sumamente progresivos, progresistas.

Es decir, yo viajo mucho alrededor del mundo y este tipo de conceptos, definitivamente son sumamente progresistas.

Me da mucho gusto estar aquí, y poder continuar para apoyar este momento que se ha generado en este sentido.

Y de lo que quiero hablarles esta mañana, y después me encantará conversar con ustedes, dialogar con ustedes, pero de lo que les voy a hablar ahora, surge primariamente de algo que sucedió hace 11 años, en el año 2000, en la residencia particular del Dalai Lama.

Y antes de este evento, yo había estado trabajando durante un año aproximadamente con el doctor Daniel Goleman, y habíamos estado reuniendo para hacer este evento, no solo a importantes psicólogos, sino también a muchas personas que estaban trabajando en las ciencias cognitivas, las ciencias de la mente, y habíamos estado reuniéndonos, reuniendo esta gente y preparando esta conferencia, para hablar sobre el importante tema que eran las emociones destructivas.

Daniel Goleman, como saben, es un experto en inteligencia emocional, y habíamos estado reuniendo a este grupo de gentes para hacer esta conferencia en torno a las emociones destructivas, y este es un tema sobre el cual, tanto la ciencia contemporánea como el budismo, tenían mucho que aportar.

Y durante cinco días que duró esta conferencia, pasamos cinco horas al día escuchando las distintas presentaciones de científicos de altura mundial, como es el doctor Paul Ekman.

En esa ocasión también estaba por ejemplo el doctor Marc Greenberg, de la Universidad de Pennsylvania, él trabaja acerca de competencia sociales, competencias emocionales y sociales, y básicamente lo que sucedía es que durante esta conferencia, estos grandes científicos estaban presentando estas conferencias donde explicaban acerca de su conocimiento, y después teníamos estas discusiones, muy ricas, llenas de contenido, en donde abordábamos tanto este cuerpo de conocimiento de estos científicos, y simultáneamente también abordábamos el punto de vista que ha tenido la ciencia contemplativa budista, que se remonta, es tan antigua como el conocimiento pitagórico, es decir, tanto tiempo tiene el conocimiento de occidente de Grecia, como tiene este tipo de indagación que ha hecho el budismo.

Y con estas dos grandes vetas, la científica y la budista, teníamos estas discusiones muy ricas a lo largo de estos días. Nos la pasamos muy bien.

Y en esta ocasión los occidentales presentes aprendían enormemente acerca de toda este profundo conocimiento que estaba aportando su Santidad el Dalai Lama, que estaba ahí presente, lidiando esta conferencia y simultáneamente todos aquellos orientales, tibetanos primariamente, aprendían muchísimo lo que tenía que aportar Occidente.

Y como el cuarto día, esta conferencia estábamos disfrutándola mucho, y como al cuarto día el Dalai Lama interrumpió este flujo y dijo: “Encantador que estemos aquí, que estemos dialogando de esta manera”, pero presentó un reto a los científicos occidentales, les dijo: “A ver, ¿podemos hacer algo práctico respecto a esto que estamos discutiendo aquí? ¿Podríamos traer aquellos entendimientos profundos que se han desarrollado en occidente junto con aquellos entendimientos profundos que se han desarrollado en el oriente, podríamos presentar esto de tal forma que fuera secular, completamente accesible a la gente, fuera religiosa o no fuera religiosa, pero una manera que fuera prácticamente útil para el mundo?”, y les presentó este reto.

Y de hecho, dentro de este grupo de científicos ahí presentes, el más importante, entre ellos el que ya tenía mayor tiempo, mayor prestigio, mayor edad también, el doctor Paul Ekman, él fue el que aceptó el reto y dijo: “Yo tomo este reto que usted dice”.

Y lo primero que hizo fue: voltear a verme y me dijo: “Alan, te voy a reclutar, tú tienes que trabajar conmigo”.

Y lo que empezamos a hacer, entonces, el doctor Ekman y yo, fue empezar a reunir todos estos entendimientos, todo este conocimiento, tanto de occidente como de oriente, el de Estados Unidos, el de Inglaterra. En fin, empezamos a reunir todo el conocimiento que había en todo el mundo y conformamos un curso de 42 horas que se llama “El cultivo del balance emocional”.

Entonces, este curso que aborda el cultivo del balance emocional nos pareció que no podíamos simplemente presentarlo como algo que nos parecía interesante o bueno porque nos gustaba, sino que tenía que ser puesto a prueba científica, tendría que ser sujeto a investigación científica para poder realmente corroborar si era efectivo o no lo era.

Pero si uno quiere llevar a cabo un estudio científico tienes que entrenar a alguien sobre quién vas a llevar a cabo el estudio, a alguien le tienes que dar este entrenamiento en el cultivo del balance emocional y poner a prueba el éxito de ese entrenamiento y, entonces, surgió la pregunta: ¿a quién deberíamos estar entrenando?

Y claro, podríamos haber dado este entrenamiento a personas de negocios, podríamos haber dado este entrenamiento a personas en el campo médico, pero yo hice un fuerte cabildeo para que se le diera este entrenamiento a maestros.

Y de hecho estoy muy contento que hicimos esa elección; y por lo tanto corrimos tres veces, primero hicimos un piloto y después hicimos dos estudios clínicos y entonces, yo estuve trabajando con estos 25 maestros, a los que estuvimos entrenando, y con estos tres momentos, el piloto y los dos estudios, tuve la oportunidad de conocer mucho a estos maestros, y mientras más los conocí, más respeto, más admiración generé yo para con ellos.

Realmente los concebí como verdaderos héroes. En Estados Unidos, y estoy segura que esto también, es verdad aquí, quién entre a la carrera magisterial diciendo: “Yo quiero ser millonario y aquí es donde me voy a hacer millonario”.

Quiero tener gran prestigio, poder, reputación. Si eso es lo que quieren, creo que eligieron mal su profesión.

Y creo que era un informe entre ellos. De hecho, elegimos por razones científicas tenías que elegir un solo género y elegimos a puras maestras y en este sentido lo que vi, fue que todas ellas, o por lo menos la mayoría, había elegido esta profesión, guiadas por el amor, por el deseo profundo del altruismo, la compasión de querer ayudar a las futuras generaciones.

Y esto realmente ganó gran respeto hacia estas mujeres, porque definitivamente son pocas las profesiones, donde está tan marcada esta motivación como razón para ejercer esta profesión, y eso fue algo que me llamó mucho la atención.

Así que el entrenamiento se midió con estos estudios científicos de una forma muy rigurosa, de una forma completamente objetiva, y se vio que estas 42 horas de entrenamiento fueron sumamente efectivas, en múltiples niveles.

En uno, por ejemplo, le traía muchísimo más significado, muchísimo más satisfacción, muchísimo menos estrés a la profesión magisterial de estas personas.

Y esto precisamente es algo que está por publicarse en una de las más importantes revistas científicas del campo, está a punto de salir la publicación de los resultados de este estudio.

Y ahora tenemos un reto entonces, ¿cómo es que podemos aplicar de forma práctica todo este conocimiento que viene de tradiciones antiguas, todo este conocimiento que viene de la ciencia contemporánea, para ayudar de forma práctica a los niños pequeños, a los adolescentes, a los adultos? ¿Cómo lo aplicamos? Ese es nuestro gran reto.

Así que para poder empezar a responder a este reto, quisiera yo hacer una pregunta muy básica.

La pregunta es ¿por qué siquiera habríamos de educar? ¿Por qué siquiera habríamos de ofrecer educación? ¿Cuál es el punto? Le invertimos mucho dinero, le invertimos mucha inteligencia, mucho esfuerzo, ¿pero qué es lo que queremos ver, qué es lo que queremos lograr, cuál es el punto de la educación?

¿Cómo sabes si estás teniendo éxito, o cuál es el alcance de lo que estás haciendo? ¿Cuáles son las medidas para saberlo?

Y esto preguntando esta pregunta, que parece una pregunta muy básica dentro de un marco de referencia bastante amplio, acerca de la especie humana, es el marco de la especie humana. De acuerdo a la ciencia, esta especie homo sapiens-sapiens ha estado aquí presente por, hace 200 o 100 mil años.

Así como posiblemente saben, si nosotros vemos en esta perspectiva la historia de la especie humana, 99 por ciento de esta historia, de este tiempo, no había educación, esto es verdad, ¿los padres criaban a sus hijos? Si el padre era un cazador, enseñaba a sus hijos, a los varones posiblemente, a cazar; si el padre era constructor, enseñaba a sus hijos a construir, la madre a lo mejor enseñaba a sus hijas a cuidar la casa, a cocinar, no había por la mayor parte de esta historia ninguna educación que viniera de fuera, eran los padres enseñando a sus hijos sus propias profesiones.

Y sabemos que por millones de años en la tierra ha venido surgiendo un proceso de cambio gradual, y las especies biológicamente se han ido adaptando lentamente a estos cambios graduales, entonces a lo mejor hemos desarrollado, con base en esta evolución biológica, piel más oscura, más pelo, menos pelo, etcétera. Es decir, este ha sido el cambio gradual de las especies, y en conjunto con el cambio, o como derivado del cambio gradual del medio ambiente, después los padres enseñando a sus hijos, y básicamente esa ha sido la historia hasta ahora, hasta apenas los últimos cien años quizá, o algunos cientos de años apenas, esto ha empezado a cambiar.

Pero si observamos qué ha sucedido en los últimos 100 años, puede ser en México, puede ser en Estados Unidos, en Rusia, donde fuera, nos damos cuenta que este medio ambiente ahora está cambiando sumamente rápido.

Pero observamos quién ha dirigido esta aceleración en los cambios, quién ha acelerado los cambios que estamos viendo, no sólo en el medio ambiente, también en términos económicos, científicos, tecnológicos, definitivamente es una sola especie la que ha generado esta velocidad en los cambios, es la especie humana.

Nosotros somos los que hemos generado esta velocidad en el cambio y a estas velocidades es imposible adaptarse biológicamente, es imposible seguir este cambio tan rápido.

Así que ahora podemos ver que si queremos seguir adaptados, que si queremos seguir sobreviviendo, si queremos inclusive florecer, ya no podemos recaer tan sólo en los padres, depender de la evolución biológica, depender de la función de los padres, cómo nos adaptamos a esta complejidad del cambio.

¿Ahora quién está a cargo de esto? Ustedes, los educadores.

Y así regresamos a la pregunta central: ¿Cuál es el punto de educar?

¿Sería acaso el punto de la educación, el preparar a nuestros hijos a sobrevivirse, a adaptar a este medio ambiente cambiante, tan rápidamente cambiante, para que de tal suerte, en unos 15 años o cuando sean adultos puedan adaptarse y sobrevivir a ese mundo? ¿Ese es el punto de la educación?

Pero, ¿estarían ustedes satisfechos con esto? ¿Nosotros como seres humanos nos sentiríamos satisfechos de meramente sobrevivir? ¿Eso sería suficiente?

¿Será que podamos decir que la educación ha tenido éxito, si simplemente podemos ver que nuestros hijos no mueren, si simplemente podríamos ver que no mueren de hambre, que tienen las suficientes habilidades para sobrevivir, para pasar los años, para pasar el tiempo, para simplemente vivir, envejecer y morir? ¿Eso es todo? ¿Con eso podríamos decir que hemos tenido éxito o a lo mejor tendríamos que ampliar nuestra visión y pensar en algo más vasto que esa mera sobrevivencia?

Si ponemos ahí el estándar, es decir, si nosotros pusiéramos el estándar en esta mera sobrevivencia y procreación, ese estándar básicamente nos coloca, al igual que cualquier otro animal, dentro del reino animal.

Ese es el estándar del reino animal, sobrevivir, procrear y que haya esa continuidad. ¿Acaso eso es todo, es a todo lo que podemos aspirar, o nos falta algo que es esencial, esencial al ser humano como tal, esta única especie, esta especie tan única? ¿Nos falta algo más, algo que sea esencial a esa humanidad?

Y quisiera aquí citar al Dalai Lama, y aunque claro, él viene del budismo, creo que esto que él asevera, es una aseveración universal, puede ser tan válida para cualquier persona, puede ser cristiano o no cristiano, o simplemente es una aseveración universal, y esto es lo que él dice:

“Creo que propósito mismo de nuestra vida, es el buscar la felicidad, ya sea que uno crea en una religión o no crea en la religión, ya sea que uno crea en esta religión o en aquella religión” Todos estamos buscando algo mejor en la vida.

Y así él concluye. Entonces, yo creo que el movimiento mismo de nuestra vida, es hacia la felicidad.

Así que dónde es donde tenemos que poner este estándar, la barra que mida el éxito de la educación para nuestros hijos.

Y yo lo que propondría siguiendo al Dalai Lama, es que si nosotros les podemos dar las herramienta, si les podemos dar las competencias, el conocimiento que incremente su sentido de felicidad, que incremente su satisfacción, su sentido del logro y mientras los estamos educando, les podemos proveer de esto, creo que eso es realmente el estándar que podríamos poner para la educación.

Pero vamos a ir un poquito más profundo. Cuando decimos felicidad, ¿a qué nos estamos refiriendo con felicidad? ¿Nos estamos refiriendo únicamente a una sensación placentera?

Pero pensemos entonces en este sentido del placer, porque finalmente nos pondríamos tomar una droga, puede ser una droga legal, puede ser una droga ilegal, y sin ninguna educación, sin mucho más que esto, vamos a tomar la droga que va a afectar nuestro funcionamiento cerebral, y nos va a traer esta sonrisa sin ningún significado, sin ningún contexto, ¿es eso lo que queremos llegar, ese tipo de simple sonrisa feliz?

Perdónenme si sueno un poco rudo, pero finalmente si lo que nosotros quisiéramos es este placer sensorial nada más, si eso fuera lo que estuviéramos buscando, entonces parecería que los cárteles de las drogas tienen la clave a esta felicidad, y no tuviera nada que ver con la educación. Pero claramente esto no es cierto.

Así que vamos a beber, vamos a tomar de estas tradiciones de sabiduría antigua, no tenemos que ser religiosos, vamos a tomar por ejemplo a Aristóteles y algunas de las definiciones que él dio para la felicidad. No los voy a abrumar, vamos a hacer algo sencillo, vamos a tomar unas cuantas.

De acuerdo a Aristóteles, y con esto también de acuerdo a la ciencia de punta, de la parte, psicología de punta, en particular de la psicología positiva, hay un tipo de felicidad que podemos llamar felicidad hedónica, el placer hedónico.

Para ponerlo de manera sencilla, el placer hedónico, la felicidad hedónica es aquella que viene de lo que nosotros tomamos del mundo.

Tenemos por ejemplo un coche nuevecito, ese coche que siempre quisiste y que finalmente puedes comprar, y solo vez al coche y dices “qué bien, está tan padre”. O vez a un reloj de pulsera y dices “guau, este es un gran reloj, me hace muy feliz”.

A lo mejor es algo menos tangible, a lo mejor recibes de otras personas, te honran, te respetan, te aprecian, y entonces dices “hay, esto es maravilloso, otras personas me honran, me respetan, esto realmente me gusta, me hace muy feliz”.

O a lo mejor es algo por ejemplo del trabajo, competiste por un trabajo, competiste por esa plaza, lograste tener esa plaza que querías, y ahora tienes éxito y dices “ahora tengo el éxito, ahora soy feliz, ya tengo la chamba, ya tengo la familia, ya tengo la casa, soy feliz”.

Y claro que hay satisfacción en todo esto. Tener, por ejemplo, suficiente dinero para cuidar de nuestra familia, para cuidar de nuestros hijos para poderles proveer de salud, de educación, claro que esto nos trae satisfacción y esto es una satisfacción muy significativa, es una satisfacción hedónica.

Y, desde luego, esto debe ser una de las metas de la educación, el educar a nuestros hijos para que sean exitosos, para que encuentren esta satisfacción, para que puedan tener una vida sin miedo, donde pueda, por supuesto, pagar sus cuentas, no estar preocupados por si pueden atender su salud.

Esto, desde luego, es parte de las metas de la educación, poder educar a nuestros hijos para ser exitosos en este mundo moderno. Y ha habido muchísima investigación científica al respecto de este tema.

Y en estos estudios se ha visto cómo los padres, si viven en un nivel enorme de ansiedad, de preocupación, donde se pasan todo el día pensando si les alcanza para pagar la renta, para pagar la comida, para pagar las medicinas, es decir, cuando se vive en una pobreza tal que la lucha continua es para lograr estas únicas cosas, es muy difícil ser feliz. Es decir, en ese tipo de pobreza, desde luego, la satisfacción es muy difícil de encontrar.

Así que esto es un papel fundamental de la educación: llevar a todas estas personas por encima del umbral de ansiedad, de insatisfacción, de estar preocupados siempre el hecho si pueden pagar sus cuentas, si pueden pagar su nivel de vida básico, donde puedan vivir libres de esta preocupación.

Entonces, a través de la educación, primariamente, tenemos que lograr llevar a la gente a trascender este umbral de pobreza, de ansiedad y de tal suerte que no tengan que vivir preocupados y puedan sentirse relajados, puedan tener un nivel de vida lo suficientemente bueno y con este nivel de vida básicamente bueno, entonces la experiencia de felicidad se incrementa. Esto ha sido comprobado por muchísimos estudios científicos y este es un rol importantísimo de la educación, el cubrir, el llevar de esa experiencia de infelicidad que viene con la pobreza a una experiencia de felicidad que viene con un nivel de vida bueno, básicamente cubiertas estas necesidades.

Así que en esta transición, en la cual uno sale de la pobreza a estar de pobreza a estar libre de pobreza, o fuera de la pobreza, se encuentra aquí una correlación muy íntima entre el dinero, la cantidad de dinero y la experiencia de felicidad.

Pero después, una vez que ya tienes suficiente, suficiente para cubrir tus necesidades, entonces si aumentas todo lo que tienes, tu riqueza dos veces más, 10 veces más, 100 veces más, mil veces más, la correlación entre la riqueza o el bienestar económico y la felicidad, se separa por completo.

¿Esto qué quiere decir? Que aunque tengas más riqueza, más estatus, más poder, más fama, esto ya no aumenta de la misma manera tu felicidad. Se disparan y se separan. Tu felicidad no aumenta como aumentan todas estas cosas.

Y esto es un descubrimiento de la ciencia, es algo que se ha corroborado científicamente.

Ahora me suena, es algo notorio específicamente en este sentido, hay algo muy notorio en este sentido.

Todos los animales quieren ser felices, quieren estar contentos, no quieren tener dolor.

Digamos que tienes un perrito y entonces al perro le das su comida y queda muy contento, porque ya tiene la barriga llena, está contento.

Y después de haberle dado de comer, y entonces, juegas con el perrito y a lo mejor si tu perro es macho, le consigues una novia.

Pero qué es lo que hace el perro después, ya que lo alimentaste, ya que lo divertiste, ¿qué hace el perro después?

Yo he tenido perros, se acuestan y se echan una siesta, están contentos. Tengo la barriga llena, pasé un rato con la novia, qué bueno, ahora a dormir, voy a tomar mi siesta.

Así que querían estar contentos, están contentos y ahora van y se echan su siesta.

Algunas personas algunas veces también actúan de esa manera, pero creo que hay algo distintivo del ser humano en este respecto: no sólo queremos ser felices, queremos ser más felices. Esto es cierto, si ya tienes suficiente, entonces estás contento como para decir: “OK, ahora mejor me echo una siesta”

O más bien estamos viendo a nuestro alrededor y decir: “Esto está bueno, pero quiero más; aquello es mejor quiero ser más feliz”.

Estoy contento, estoy feliz, pero no estoy satisfecho, quiero algo más, y cómo respondemos a ese deseo, el deseo de ser feliz “quiero tener algo más”, ¿cómo respondemos a ese deseo?

Así que si tienes, tú imaginación está limitada, ¿qué es lo que vas a hacer? Vas a ver lo que trajo la felicidad que ahora tienes, y vas a decir “quiero más”, así que ¿qué verías? Verías que te trajo por ejemplo felicidad el dinero, que te trajo la felicidad el coche nuevo, tú pantalla plana de alta definición, tú iPhone, entonces vas a decir “eso me trajo felicidad, que quiero más de lo mismo, entonces quiero dos iPhones, una pantalla más grande, un coche más nuevo, vivir en otro barrio, porque este barrio está bueno, pero el de mi vecino es mucho mejor, quiero cambiarme de barrio”.

Y entonces con esta, si tú imaginación es limitada, lo que vas a hacer es pedir más de lo mismo y buscar más de lo mismo.

Así que podríamos, pero en este punto hay que ver los descubrimientos que hicieron personas como Aristóteles y los grandes sabios de oriente y de occidente al respecto de que tener más de lo mismo, cuando ya tienes suficiente, no te hace más feliz. Esta imaginación limitada en donde pensamos “más de lo mismo me va a hacer feliz”, es equivocada.

Y ahora volvemos a Aristóteles, a preguntarnos ¿bueno, existe otro tipo de felicidad? ¿Otra que no sea esta felicidad hedónica, que viene de adquirir, de obtener la fama, de obtener reputación?

Y los griegos llaman a esto eudaimonia. ¿Podemos traducir esto como felicidad genuina? ¿Cómo el florecer humano? Es una cualidad de bienestar que se deriva, no de lo que tomamos del mundo, sino de lo que le damos al mundo.

Y como el Dalai Lama ha enfatizado en tantas de sus charlas alrededor del mundo, esto comienza con la ética. ¿Y cómo podemos entender la ética desde un punto de vista secular, un punto de vista que no dependa de la religión, de cualquier tipo de religión, católica, budista o cualquier otra? ¿Cómo podemos definir la ética desde este punto de vista secular? Fundamentalmente, como una verdad universal, la ética está enraizada en la no violencia.

Así que este sentido de no dañar, de no dañar a aquellos que están a nuestro alrededor, de no dañar a nuestro planeta, eso ya tiene un enorme sentido de bienestar.

Si uno tiene esta claridad: Yo no estoy dañando a los que me rodean, no estoy dañando a mi familia, no estoy dañando a mi comunidad, no estoy dañando a mi planeta, eso en sí trae un enorme sentido de bienestar.

Pero la ética, este sentido de bienestar o de algo bueno no se resume o no es sólo la no violencia, está enraizado o nace de la no violencia pero no es sólo la no violencia.

Esta ética llega a su total florecer cuando estamos ofreciendo lo mejor de nosotros al mundo que nos rodea, cuando estamos ayudando a los demás a aliviar su sufrimiento, cuando estamos ayudando a los demás a encontrar esa felicidad.

Es en ese punto donde la ética llega a su florecer completo, y creo que ustedes como maestros ya saben esto de su propia experiencia.

Y creo que ustedes pueden esto muy claramente como maestros. Si tú como maestro has visto, has hecho lo mejor que está en tus manos, lo mejor que has podido para ayudar, inclusive a un solo niño, a un solo niño le has ayudado a través de educarlo, lo has ayudado a través de apoyarlo para lidiar con sus dificultades, le has ayudado en este sentido a transformar su vida, eso te trae una enorme satisfacción. Esto es algo que ustedes, todos, conocen.

¿No viene con esto, una calidad de satisfacción? No es una satisfacción que ustedes hayan obtenido de fuera, no es una satisfacción que viene de algo que has obtenido. Es una satisfacción que viene de aquello que has ofrecido y nadie te puede quitar eso, porque no lo obtuviste, lo ofreciste.

El dinero lo puedes perder, tus posesiones las puedes perder, la reputación la puedes perder, el estatus, tu trabajo, puedes perderlos todos.

Todos los placeres que tengas, que resultan de haberlos obtenido del mundo, todos estos los puedes perder.

Pero la felicidad que experimentas de haberle ofrecido al mundo, cómo puedes perder eso ¿quién te lo puede quitar? Y no sólo es con tus niños en el salón, es con tu esposo, tu esposa, en tu casa, en esas ocasiones cuando estás con tu pareja y estás atendiendo a tu pareja cercanamente, cuando estás escuchándola con tu corazón, entonces le estás ofreciendo lo mejor de ti y hay satisfacción ahí. ¿No es así?

De la misma manera, cuando ayudas a un amigo, cuando te sales de tu camino para ayudarlo, para ofrecerle confort, para ofrecerle tu soporte, eso trae consigo una enorme satisfacción y esta felicidad que viene de ayudar, de ofrecer, es una felicidad ilimitada.

Y por ejemplo, mientras más das, mayor es tu satisfacción. Así que si das a 100 niños, vas a sentir enorme satisfacción y más si le das a mil, y más si le das a 100 mil, aumenta tu felicidad con este dar.

Tu alegría no se termina, y nadie te puede quitar esta felicidad, que nace, se enraíza en la ética. Eso es algo que no tiene límite.

Tomemos por ejemplo al Dalai Lama, ustedes lo han visto, donde quiera que va, expresa esta enorme felicidad. ¿Por qué? ¿Porque tiene mucho dinero, porque tiene mucho reconocimiento? No, no, en lo absoluto, simplemente porque a donde va ofrece lo mejor que tiene e inspira a la gente, le ayuda a lograr su propia felicidad, y eso es lo que a él le genera este enorme estado de felicidad.

Uno de mis buenos amigos, ya es un hombre mayor, ya está entrado en los 80, es muy inteligente. Es un hombre de negocios con un gran ingenio y es muy trabajador, y él me dijo de una forma muy cándida, que a lo largo de su vida, conforme iban pasando los años y hasta que cumplió alrededor de 50 años, él calibraba, medía su éxito como ser humano, en relación a la cantidad de dinero que tenía.

Eso es lo que a él, como él se valoraba a sí mismo, en relación a la cantidad de dinero que tenía, e hizo mucho dinero.

Y realmente para cuando cumplió 50 años, había tenido éxito en todos los campos, mucho dinero, decenas de millones de dólares, millones y millones de dólares.

Era un buen marido, tenía una familia feliz, era muy respetado por sus colegas, era un gran éxito a los 50, y su sentido de autovalía, o su valía personal estaba en millones. Pero le faltaba una cosa, no estaba contento para nada, se sentía vacío y deprimido, así que surgió una gran pregunta: “He cumplido todos mis sueños, esas casas fantásticas sobre la playa, esos coches de lo más lujosos, todo lo que quería lo había comprado, todo lo tenía”. Inclusive tenía una esposa amorosa, o sea que era un buen hombre de familia también.

¿Y qué haces si has logrado ese éxito, y tienes todo el éxito y sin embargo te sigues sintiendo vacío, te sigues sintiendo deprimido e insatisfecho? ¿Qué haces?

Tengo cien por ciento de éxito y nada de satisfacción, ¿qué hago? Y como decía Steve Jobs: “Piensa diferente”. Tengo que desarrollar un nuevo sistema de medida, porque respecto a mi sistema de medición anterior logré todo lo que quería, fui un éxito, y aún no estoy satisfecho, no estoy contento. Así que pensó diferente e hizo un descubrimiento.

Y entonces en ese momento lo que él decidió fue tornar y girar toda su riqueza hacia afuera, y entonces empezó a dedicar su riqueza, sus habilidades, sus capacidades a actividades de filantropía, de generosidad, le dio lo mejor que tenía al mundo, y al hacer esto y dedica su esfuerzo, su inteligencia, su dinero a aliviar la pobreza, a promover la educación, se dio cuenta que mientras más hacía esto, mientras más llevaba su riqueza y su potencial, y lo daba hacia afuera, en vez de tenerlo todo girando alrededor de sí mismo y para sí, mayor era su sentido de felicidad y satisfacción. Y se dio cuenta de eso: a mayor bondad, mientras mayores actos de bondad y generosidad tenía, mayor era su felicidad.

Y esto es algo que pudo haberse, él pudo haber entendido esto desde que tenía cinco años, pero no, le tomó 50 años entenderlo, pero más vale tarde que nunca.

¿Pudiera esto ser parte de la educación moderna? El simplemente traer estas preguntas, inclusive cuestionar a los niños desde muy pequeños: ¿qué es lo que te hace feliz?

Claro que el placer hedónico juega un papel muy importante, los niños son muy felices cuando les das un regalo o un buen regalo, se sienten encantados.

Y en este sentido, aun los niños chiquitos, aunque tengan este disfrute de las cosas hedónicas, aun desde muy pequeños los niños saben que la felicidad no viene tanto de fuera o que hay una felicidad diferente que viene de ofrecer más que de tomar, no viene de fuera, viene de dentro y nunca es demasiado pronto para empezar a señalarle esto a los niños.

Y si desde pequeños ellos pueden entender que la llave a su felicidad no viene de buscar cosas de fuera, sino más bien viene de lo que tú le das al mundo, y esto les va a ayudar enormemente a encontrar esa felicidad y no es una aseveración religiosa, es algo científico, es algo que está probado por todas las sabidurías también antiguas.

Y esta verdad si se la damos a los niños desde el principio, les vamos a permitir tener este punto de vista, saber que la felicidad no viene de fuera y les vamos a ahorrar muchísimo tiempo en tener que buscar donde no van a poder encontrar esa felicidad.

Y me quedan sólo 20 minutos, pero hablaré por sólo 20 minutos y después quisiera abrir el diálogo con ustedes, pero quiero hablar acerca de cuatro aspectos del balance mental que sí pueden ser parte de nuestro sistema educativo.

El primero de estos factores es un factor psicológico que llamamos cognación y la cognación se refiere a nuestros deseos y a nuestras intenciones.

Si nosotros pudiéramos enseñarles a nuestros niños a dirigir sus aspiraciones, sus ideales en el sentido de la felicidad, es decir, ellos ya tienen esta aspiración de felicidad, pero si nosotros podemos ir acompañándolos, ayudándolos desde su infancia, a través de su adolescencia, hasta que se tornan en adultos, a traer sabiduría a esos impulsos, a esa búsqueda de felicidad, de tal suerte que busquen sus motivaciones, sus impulsos los lleven a la consecución genuina de esa felicidad y no es queden, simplemente, en la fachada, en aquellas cosas que en sí mismas no les pueden proveer de esto.

Si los podemos ayudar a tener más sabiduría en relación a qué deseos tienen, qué aspiraciones tienen, cuáles son las metas en su vida, si nosotros pudiéramos darles, ayudarles a tener estos deseos que realmente van a promover su felicidad, eso sería algo maravilloso que traer a la educación, especialmente durante los últimos 100 años, Europa Occidental, Estados Unidos ha tenido un estándar acerca de qué quiere decir la buena vida, una buena vida en relación a la vida de un individuo, a la vida de una compañía, a la vida de una comunidad o de una Nación.

¿Cómo sabes si tu nación está yendo en una buena dirección, si estás teniendo éxito en tener una buena vida?

Hay tres estándares en la modernidad, yo diría que son tres.

Entonces, el primero sería adquirir, sería la riqueza. Entonces, en este sentido, mientras más riqueza tienes, lo estás haciendo, te está yendo mejor. Por lo tanto, si tu Producto Interno Bruto está creciendo, entonces, eso quiere decir que vas bien.

Más poder, mientras más, mejor; entonces eres un verdadero éxito y más estatus, más prestigio, esos tres.

En ese sentido, estos estándares de adquirir, de tener más poder, de tener más estatus marcados por Europea, por Estados Unidos, ahora lo han empezado a adoptar otros países como India, como Brasil, como China, pero piensen realmente 17 mil millones de personas buscan tener este estándar, más riqueza, más consumo, más poder, más prestigio, es simplemente suicida.

Nuestro planeta no puede sostener este tipo de estándares; este ideal nos va a llevar a la banca rota, y lo siento, soy yo un americano y lo estoy diciendo desde ser yo un americano, pero esto simplemente no funciona, es un desastre completamente.

El pensar que mayor dinero, mayor riqueza, mayor, esto simplemente va a llevar, no nos está dando mayor felicidad.

Es más, fíjense el ejemplo de Nueva Zelanda, es un país de primer mundo, y es el que tiene los índices de suicidio más alto, están por los cielos los índices de suicidio en este pequeño país tan exitoso en todos estos sentidos.

Y si nosotros seguimos educando a nuestros niños con esos estándares, estamos simplemente llevándonos todos al suicidio, al desastre.

México puede ser algo diferente y yo se los estoy diciendo, el ejemplo de mi país, de Estados Unidos, es un mal ejemplo. Y tenemos que generar una nueva visión, una nueva visión en relación a qué significa el individuo, el individuo, el éxito de la compañía, el éxito de la nación. Si no generamos una nueva visión, simplemente vamos a acabar con nuestro medio ambiente, con nuestro planeta.

Así que ahora vamos a seguir hacia el segundo tipo de balance mental, el balance de nuestra atención.

Y veamos en nuestro planeta, tanto en oriente como en occidente, pareciera que estamos todos enfocados en generar básicamente desequilibrios en la atención, desequilibrios en términos de déficit de atención, de hiperactividad de la atención, ya no es sólo algo que pudiéramos decir de solo algunas personas que tienen algún tipo de enfermedad, se ha vuelto la norma.

Y el padre de la psicología, William James hace más de cien años decía que si hubiera un sistema educativo que pudiera desarrollar el cultivo de una atención sostenida y voluntaria, si pudiéramos enseñar a nuestros niños a tener una atención enfocada, entonces esa sería la educación por excelencia.

Ustedes saben que para los niños, o para el caso para cualquier persona que es diagnosticada con un déficit de atención, el remedio primario es el uso de drogas, de fármacos.

Tan útiles como puedan ser estos fármacos, y no estoy subestimando la utilidad de estos fármacos, lo único que están haciendo es disminuir los síntomas, y disminuyes los síntomas y simultáneamente generas dependencia a ese fármaco, aunque fuera por unos años, o a lo mejor puede ser para toda la vida.

Así que estamos viviendo en un mundo que padece de déficit de la atención, déficit e hiperactividad de la atención. Ustedes que tienen niños, saben el tipo de videojuegos que juegan los niños. Saben el tipo de duración de la atención que se promueve a través del tipo de entretenimiento que tienen los niños, todo es esta velocidad, todo va con este caos.

El ritmo de nuestra vida parece casi como un martillo con el que le damos a nuestra propia mente, y nos fragmenta, nos distrae, y cómo puede un niño distraído aprender algo, aun si tú eres un gran maestro, que ha recibido más honores en tu trabajo como maestro, que realmente amas lo que haces y quieres transmitirle esto a tus niños, cuánto pueden recibir si están distraídos.

Por más que tú quieras darles, si los niños no están prestando atención, cuánto van a recibir de los que les das.

Y hay pioneros en este campo, como es el caso de Susan Kaiser Greenland, que han desarrollado métodos para cultivar en los niños la atención de forma efectiva y lo que se ve es cuando cultivas la atención les ayudas a los niños, estos niños están más equilibrados, están más calmados, están mucho más enfocados y, por lo tanto, se vuelven capaces de recibir aquello que los maestros quieren o pueden darles, la educación que queremos darles las pueden recibir si tienen la atención, y esto es algo que definitivamente se puede y es deseable implementa el sistema educativo, definitivamente, en México también.

Y hay un estudio científico tras otro, cada vez hay más y más estudios científicos que aseveran esto, primero, que la atención es entrenable, que es algo que podemos entrenar.

Y si uno tiene entrenamiento en la atención esto mejora tu capacidad de trabajo, te hace un mejor atleta, te hace un mejor padre, te hace un mejor estudiante, hay cientos de estudios al respecto del papel de la atención.

Si tú cultivas la atención, todo se ve mejorado por esta atención como base. Si tú no cultivas la atención o no tienes atención, todo pierde enormemente su fuerza o su calidad.

Esto debía ser algo que debíamos, debía de ser parte integral de la educación, de la educación moderna y podemos entrenar a los niños al cultivo de la atención desde muy pequeñitos, desde que tienen cuatro años, por ejemplo.

El tercero de los cuatro tipos de equilibrios mentales, es el balance cognitivo o equilibrio cognitivo.

¿Qué tan seguido sufrimos de déficit cognitivo? ¿Y esto qué es? Es cuando no estamos involucrados, cuando ni siquiera nos damos cuenta de la realidad que viene en nuestro encuentro. O qué tan seguido estamos atrapados en nuestra propia imaginación o estamos llenos de pensamientos.

Y entonces, no estamos viendo la realidad, sino lo único que estamos haciendo es proyectarle a la realidad todo eso que traemos nosotros.

Y el entrenamiento que necesitamos aquí es un entrenamiento en atender conscientemente, y puede que dirijamos esta atención consciente hacia nosotros mismos, y en este sentido atendemos conscientemente, nos damos cuenta de nuestras emociones, de nuestros pensamientos, de nuestros deseos y tenemos mucha claridad acerca de qué es lo que estamos trayendo al momento en el que estamos en nuestra relación con el mundo.

 Y en este mismo sentido, esta atención cercana, esta atención consciente, la podemos dirigir a aquellos con los que interactuamos. Entonces, estamos atendiendo cercanamente a esa persona con la que estamos interactuando.

Podemos atender conscientemente y cercanamente al mundo que nos rodea, es decir, estar completamente presentes en la realidad, en lo que está sucediendo y de nuevo esta calidad mental de atención consciente, es algo que se puede cultivar, es algo que se puede entrenar y se puede traer a nuestro sistema educativo, aún en niños muy pequeños, desde los cuatro años.

Y finalmente, y éste es el punto con el que voy a terminar, hablamos de equilibrio emocional.

Todos sabemos lo que es experimentar esta expresión excesiva de nuestras emociones, el sobre reaccionar ante algo, el estar totalmente presas de nuestra emoción, de tal suerte que las personas nos digan: “Pero qué te pasa, ¿hay algo mal, te pasa algo?”

Y en especial, nuestras emociones destructivas, cuando ni siquiera nos damos cuenta cuándo surgen y sale abruptamente, salen de nuestra conducta, salen en nuestra habla, y le causamos un enorme sufrimiento a los que nos rodean, y nos causamos un enorme sufrimiento a nosotros.

Y también existe el déficit emocional, cuando tenemos una ausencia de emotividad, cuando estamos más bien sumidos en la apatía, cuando hay cierta como muerte emocional, una actitud emocional muy fría, donde no nos estamos involucrando con el que ellos compartimos, donde no hay empatía, donde estamos un poco como por encima o abstraídos de lo que está pasando, y eso sería el déficit emocional.

Y esto cae en la categoría del aprendizaje emocional social. Hay que educar a nuestros niños sobre el hecho de que en realidad tenemos muy poco control sobre lo que la conducta fuera de nosotros.

Así que podemos ir enseñándoles a nuestros niños a través de la educación, que es muy poco efectivo, es casi imposible controlar la conducta de los demás, pero que hay un bienestar que no debe, no depende de cómo los demás se porten para con nosotros, que nosotros podemos mantener este equilibrio emocional, que no dependa si lo que sucede fuera de nosotros es un ambiente más bien feliz o es un ambiente más bien adverso, que nosotros pudiéramos mantener un equilibrio interno, tanto en la felicidad como en la adversidad.

Cómo podemos lidiar, por ejemplo, con los niños que están haciendo bullying, cómo podemos lidiar con los niños que son difíciles o que son, que tienen cierta malicia, cómo podemos protegernos de esos niños, nosotros como maestros cómo podemos reaccionar de una forma diferente, cómo podemos no corresponder su enojo con nuestro enojo, su avaricia con nuestra avaricia. Esto es algo que también es entrenable, el saber que no depende de los otros nuestro estado de bienestar, el poder cultivar ese bienestar, eso es algo entrenable también.

Y quisiera terminar con una nota sencilla. Y podemos ver en nuestra humanidad, hoy en día está más expuesta que nunca a todo lo que sucede alrededor del mundo, inclusive en un país tan grande como México, lo que estamos viviendo, y nos damos más y más cuenta, es cada vez más evidente, fuera de nuestro control están todos estos sucesos, y podemos empezar a sentir una enorme impotencia, es decir, ¿qué hago? Soy sólo una persona, soy incapaz, no tengo la posibilidad de transformar esto, y esto puede traernos mucha depresión.

Lo único que podemos hacer es ofrecer lo mejor que tenemos. Como padres, como maestros, lo único que podemos hacer es ofrecer lo mejor que tenemos.

Irte cada noche a tu casa con esa satisfacción al final del día de decir: Ofrecí lo mejor que tenía, hice lo mejor que pude.

Como individuos, definitivamente, podemos tener poco poder para alterar aquello que está sucediendo en el mundo a nuestro alrededor.

Pero si tenemos la habilidad de hacer una transformación profunda de nuestras propias mentes, de obtener la maestría de nuestra propia mente, a través de cultivar no sólo equilibrio mental, sino un equilibrio mental excepcional.

Podemos descubrir otra dimensión de la eudaimonía, este bienestar que viene de una mente profundamente sana, de una mente profundamente equilibrada, el aprender a tener esta felicidad, a pesar de todo el medio ambiente o los sucesos que nos rodean del mundo en el que estamos.

Podemos lograr, realmente, obtener maestría sobre nuestra propia mente y con ello un bienestar muy profundo.

Y quisiera terminar con esto y quisiera recibir de ustedes si tienen cualquier entendimiento o cualquier anotación, si quieren debatir algo, si quieren comentar.

Yo sé que ustedes tienen muchísima sabiduría, de la cual yo carezco, así que quisiera oír sus opiniones.

Presentadora: Agradecemos al doctor Wallace su presentación y en estos momentos iniciamos con la breve sesión de preguntas y respuestas, por lo que pedimos a nuestros invitados hacer llegar sus tarjetas a este espacio.

Tenemos algunas que nos hicieron llegar del estado de Campeche, de Aguascalientes, de Baja California. Las hacemos llegar directamente al doctor Wallace, por favor.

En lo que llegan las tarjetas a la parte donde está nuestro conferencista, agradecemos la participación de los 2 mil 417 centros conectados en las 32 entidades federativas que están en estos momentos siguiendo la conferencia, comentarles que tenemos ya instituidos 42 mil 643 comités organizadores del 5º Congreso Nacional de Educación, así como 34 mil 196 comités de organización del 3er Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, todos ellos integrados, por supuesto, por maestros, padres de familia, académicos, investigadores, representantes sindicales, legisladores, en fin, integrantes de la sociedad mexicana.

El doctor Wallace comenta que con todo gusto se queda tanto tiempo como ustedes quieran, así que nos detendremos cuando a ustedes les parezca. Él tiene su tiempo dispuesto, pero ustedes marcan el final.

La primera pregunta es ¿qué actividades ayudan a los niños desarrollar su equilibrio emocional?

Hay todo un campo de la enseñanza que se dedica a enseñar a los niños las competencias socioemocionales, y antes que otra cosa, yo quisiera señalar que no soy un experto en este campo, yo no me dedico a enseñar a los niños, sí quisiera señalar esto.

Y lo que sí sé es que esto es algo que dice el profesor Mark Grinberg, que una de las habilidades primarias que se les puede enseñar a los niños, es a ir reconociendo sus propias emociones.

Esto lo que está haciendo es enseñarles a los niños lo que Daniel Goleman llama inteligencia emocional.

Y empieza con enseñarle a los niños a ir desarrollando el darse cuenta de esta atención consciente introspectiva, que les permite a los niños darse cuenta qué emoción está surgiendo en ellos en dado momento.

En general, cuando estamos bajos, cuando estamos atrapados por una emoción, estamos completamente enfocados en aquello que desató esa emoción para nosotros.

Nos enfocamos a lo mejor en el gatillo, en lo que desata la emoción y a lo mejor no tenemos ni idea, de cómo estamos experimentando esa emoción cuando la estamos teniendo.

Así que si un niño, por ejemplo está asustando y a lo mejor está asustado o tiene miedo debido a la conducta de otros niños en la escuela, a lo mejor el niño está muy enojado ante algo que está sucediendo.

Y entonces el primer paso es enseñar a los niños a darse cuenta de sus emociones, cuando apenas están surgiendo estas emociones y no 10 ó 15 minutos después, cuando a lo mejor ya es demasiado tarde.

Y lo que sé, porque me lo ha comentado Mark Greenberg, ¿es que qué es lo que les enseña a los niños entonces? Es que cuando un niño está aún muy pequeño, está completamente fuera de equilibro, cuando está muy molesto o cuando está perturbado por alguna emoción, se les enseña desde chiquititos que tienen derecho a tener un tiempo fuera, tienen derecho a parar por un momento y quedarse con eso, tener un espacio de silencio donde se pueden recuperar de esa perturbación emocional.

Se les da tiempo a los niños y se les dice que es completamente normal y deseable que tengan ese tipo de recuperación.

Y todos nosotros, que ya somos grandes niños, todos tenemos por ejemplo, y los niños también lo tienen, la capacidad de empatizar, de saber cómo se está sintiendo otra persona, inclusive un animal, y puede saber cuando alguien está contento, cuando alguien está triste, cuando alguien está agitado, y esta cualidad de reconocer en otros es algo que también se puede entrenar, y a los niños se les puede enseñar a atender con más claridad a esto, a ser más sensibles a cómo está expresándose esta otra persona, y en ese sentido, ir generando esta mayor capacidad de empatía.

Y este es un tema enorme, estoy dando preguntas y respuestas breves a una pregunta que es muy grande, es un tema muy amplio, y es tan relevante para los niños como para los adultos, y es que cuando realmente estás molesto, cuando realmente estás perturbado, seguramente vas a sentir un enorme impulso de hablar, de reaccionar, de hacer algo, y ese es justo el momento donde no debes reaccionar. Primero intenta calmarte, salte de las garras de esa emoción, puedes restaurar tú equilibro emocional a través de calmarte, a través de estar más presente, y sólo después respondes, responde.

Y en este sentido, cuando estés así, te das tiempo para calmarte y para reaccionar, entonces, ante lo que sucede, con una mente equilibrada, con emociones equilibradas, en vez de reaccionar con tus emociones en desequilibrio completo.

Porque además, ¿qué pasa cuando reaccionamos con este desequilibrio? Esto es contagioso.

Si nosotros reaccionamos con enojo, estamos enojados o reaccionamos con enojo ante alguien que nos hace enojar, ¿qué pasa? Esa persona a su vez nos va a responder, si viene otra persona vamos a empezar en dimes y diretes, vamos a empezar con venganzas, tratando de responder al enojo con el enojo, y eso lo único que hace es: se dispersa, como se dispersa la fiebre porcina, vamos a acabar todos contagiados de esa emoción desequilibrada o perturbadora.

Entonces, ¿qué hacemos, tomando este ejemplo de la fiebre porcina? Mantente en cuarentena por un momento; date ese espacio, recupera esa calma y entonces habla, actúa.

No estamos, de ninguna manera estoy incitando a la apatía, lo que estoy diciendo es que te tomes ese espacio cuando estás bajo esa enfermedad –digamos- en este símil de la fiebre contagiosa, date un espacio para poder responder desde otro punto de vista.

Tenemos muchas otras preguntas.

¿Cómo contrarrestar la embestida de los medios de comunicación que nos hace creer desde temprana edad que para ser feliz debes tener, tener, tener, casa, dinero, coche, etcétera, etcétera?

Realmente estamos nadando contra corriente.

Y la corriente del capitalismo extremo es realmente poderosa, es extrema.

Y ustedes saben que el motivo primario que impulsa a todos los medios de comunicación es generar en nosotros la insatisfacción para hacernos sentir que si tan solo adquiriera tal o cual cosa, entonces sería feliz. Entonces, vas, la adquieres y ¿quién gana? Ellos que te quisieron vender eso que fuiste a comprar.

Y todos sabemos que existe tal cosa como la propaganda comunista y también hay propaganda capitalista.

Y, ¿cuál es esta propaganda? Que a pesar de todas las evidencias que demuestran lo contrario, más es mejor.

Así que realmente creo que todo el sistema educativo debe levantarse en una revolución en contra de este tipo de propaganda, en contra de este tipo de lavado del cerebro, en el cual a pesar de toda la evidencia científica, aquellos vendedores lo único que hacen es tratar de hablar más fuerte y gritar, gritar por encima de esto que la ciencia ha comprobado que tener más no te hace más feliz.

Los que venden gritan por encima de esto diciendo: sí te hace más feliz, sí te hace más feliz. Y, en ese sentido, nosotros tenemos que levantarnos en esta revolución porque sabemos que más cosas no te hacen más feliz.

Así que vamos a dar un hecho, un hecho frío. Es cierto que si nosotros promovemos la promoción de tener más cosas, es decir, promover este bienestar hedónico, sí trae más ganancia. Y sin embargo, promover el bienestar más profundo, que quiere decir la promoción de la ética, la promoción del cultivo mental, la promoción de darle significado a nuestra vida, eso no trae mucha ganancia, esto es un hecho y hay que aceptar que esto es así.

Así que nosotros tenemos que aceptar como educadores, este reto. Es un reto para el sistema educativo y en particular para el sistema educativo mexicano que tiene enorme poder, y que tiene enorme potencial y muchos medios para lograrlo, el que la voz que va en contra de esta propaganda consumista, sea mucho más fuerte.

Y esto no está sustentado en una religión, ni mucho menos; está sustentado en la evidencia científica de que tener más no te hace más feliz. Entonces, el sistema educativo debe de tener una voz, debe de hablar con una voz más clara, más fuerte, más aguda, y que esto fuera lo que predomina, que no te veas atrapado en este sentido de que tener más es igual a ser más feliz.

Lo que tenemos que hacer es hablar de esta suerte, para que los niños y todos no nos veamos atrapados en esta propaganda. Tenemos que dejar que la verdad sea la que predomine.

Y un punto final, no hay nada más convincente que una persona que está abogando por un punto de vista, que está abogando por un cierto principio, encarna ese principio por el cual está abogando, y vamos a dar un ejemplo, el Dalai Lama; tiene muy poco dinero, muy poco poder, vive en exilio.

Y fíjense entonces en este ejemplo del Dalai Lama; él como un individuo, en lo personal, alguien que viaja alrededor del mundo, van la influencia que tiene.

¿Y por qué tiene esta influencia? ¿Porque está muy guapo, porque es rico, porque tiene mucho poder? No, porque él encarna aquellas cosas que él enseña. Él es la viva representación de lo que él está diciendo, y en ese sentido la gente cuando lo ve, se da cuenta que ahí hay algo bueno, ahí hay algo que puedo empatizar, seguir, valorar.

Así que tú informas a través de tus palabras, pero inspiras a través de tus acciones.

Y la pregunta es cómo recuperar el papel central de la familia como eje creador de la felicidad social, si ambos padres pasan muchas horas fuera de su casa, buscando el sustento económico.

Desearía que hubiera una respuesta sencilla a esta pregunta. Pero ¿qué les podemos decir a los padres, si para ellos es completamente necesario? Si tienen la necesidad de que ambos padres estén fuera trabajando para traer el sustento a sus niños, bueno, no tienen elección, esto quiere decir que tienen poco tiempo para dedicarles a sus niños, y uno tiene que tener empatía para con esta realidad.

Y claramente eso debe ser una prioridad fundamental, tienes que ganar lo suficiente para poder cuidar de tú familia, esto no es negociable.

Pero en muchos casos lo que nosotros hacemos es ocuparnos, encontrarnos distintas ocupaciones, es decir, traemos tanto más que nos ocupa, que no pertenece exactamente al campo de obtener lo que necesitamos para vivir, sino que buscamos encima de esto muchas otras cosas en las cuales ocupar nuestro tiempo.

Así que cuando esto es así, cuando estamos ocupándonos en multiplicidad de cosas, ahí se vuelve una cuestión de prioridades, y cuando hablamos de prioridades, ¿nosotros qué debemos hacer? Debemos de animar a los padres a involucrarse activamente en la educación de sus hijos, a tomar esto como una prioridad, involucrarse y generar esta interface, este intercambio con el sistema educativo también, involucrarse en eso también, porque si no, no es así que por un lado está el sistema educativo, por el otro lado la familia, sino generar estos lazos de interrelación, que se involucren los padres.

He trabajado con un equipo de investigación en la Universidad de California en Los Ángeles, que están entrenando a niños que tienen déficit, desequilibrio en la atención déficit de atención, a que puedan recuperar su equilibro.

Y en esta investigación de la Universidad de California, en Los Ángeles, ellos estaban enseñando métodos para el cultivo de la atención en los niños y los métodos eran sumamente efectivos, pero se dieron cuenta que cuando estos niños a los cuales se les estaba entrenando en equilibrar su atención, iban a sus casas y sus casas eran un caos, con la tele prendida ocho horas al día, con la música a todo volumen, con mucha falta de armonía, con conflictiva en la casa, todo lo que habían hecho, básicamente, servía para nada.

Y esto, ¿qué nos está diciendo? El beneficio se veía perdido si no había un ambiente que le diera continuidad a esto.

Por lo tanto, hay que establecer esta interrelación fundamental entre la familia y el sistema educativo.

Y, ¿qué está señalando este punto? Que la educación no se resume a los niños o a los jóvenes, la educación es un proceso de toda la vida.

Pero no hay duda alguna, estamos nadando contra corriente.

Y es fácil para los maestros, es fácil para todos nosotros en muchos ámbitos ver que no estamos teniendo éxito.

Así es que es muy fácil que nos sintamos completamente descorazonados.

Pero sí podemos enfocarnos, por ejemplo, en cada niño en lo individual, y decir: “A este niño lo pude ayudar, este niño pude vincularlo mejor con su familia”, si nosotros nos enfocamos en nuestros éxitos, eso nos va a inspirar.

Así que inspírate en aquellas cosas en las que has tenido éxito, en vez de quedarte sumergido en todas las que has fallado.

Ya se acabó el tiempo, muchísima gracias.

Presentador: Es así como entregamos el reconocimiento al doctor Alan Wallace por su brillante participación en esta conferencia.

Cedo el uso de la palabra al maestro Juan Díaz de la Torre.

Prof. Juan Díaz de la Torre: Seguramente coincidiremos todos en que ha sido una decisión más que acertada el haber solicitado la presencia del doctor Wallace para abordar este tema tan extraordinariamente rico en posibilidades para todos nosotros.

Estoy seguro que los miles de compañeros que en este momento nos ven en las sedes que están instaladas en el país, como quienes estamos aquí presentes, hemos disfrutado y al mismo tiempo a lo menos lo digo de manera personal, no sólo disfrutar, sino entender que ese compromiso que tenemos como educadores obliga a retomar con seriedad todas y cada una de las acciones que hacemos y aquellas que dejamos de hacer también.

Como dije al inicio, el Sistema Educativo Mexicano y los maestros en el, está enfrentando muchas presiones, grandes desafíos, pero queda evidenciado en este momento también grandes oportunidades para consolidarse como uno de los actores fundamentales para la cohesión social y el aglutinamiento de nuestra sociedad.

Por supuesto que la fuerza del sistema que nos está imponiendo los retos de la productividad, de la competitividad, de la eficacia, de la eficiencia y que por supuesto, asumimos, como lo hemos dicho públicamente con responsabilidad, para que nuestros egresados de nuestras escuelas, efectivamente puedan tener condiciones de alcanzar los mínimos de su bienestar y de base económica, para a partir de ahí proyectar la felicidad a la que evidentemente todos aspiramos.

Pero también es cierto que sin duda alguna, y ahí están los estudios de opinión y con rigor científico, que un gran porcentaje de los trabajadores de la educación de México, su motivación fundamental sigue siendo la vocación, la vocación que le hace tomar en sus manos el conducir a esos niños, a esos adolescentes.

Y quizá es la ocasión propicia para decir a algunos que señalan que el Magisterio no está haciendo lo que le corresponde, nuestro 5º Congreso Nacional de Educación y este Encuentro con los padres de familia, no es una reunión de amigos para decirnos sólo lo que estamos bien entre nosotros, es debatir, es incorporar a todos los actores y fundamentalmente a los padres de familia, para que desde aquí, con el apoyo de los maestros, sigamos siendo el factor de cohesión, de unidad y de viabilidad para nuestro país.

Por eso reitero, en nombre del Comité Ejecutivo Nacional, especialmente y lamenta mucho la ausencia de nuestra Presidenta y líder, la maestra Elba Esther Gordillo, agradecerle al doctor su presencia, su sabiduría y a todos ustedes de la misma manera.

Presentadora: Es así como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en el Marco del 5º Congreso Nacional de Educación y 3er. Tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, agradece a todos nuestros invitados que el día de hoy estuvieron aquí en la Conferencia del doctor Alan Wallace: “Educación y equilibrio emocional”

Muchísimas gracias. Que tengan buena tarde.

Fuente: http://www.snte.org.mx/

 

 

 

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