Observar nuestra dieta

On 1 julio, 2011

De Clínica de Medicina Tibetana, el Viernes, 01 de julio de 2011

En el mundo actual la salud nos preocupa tan sólo cuando se produce alguna enfermedad o desbalance, es decir, le prestamos atención cuando dejamos de tenerla. Para la Medicina Tibetana, la prevención a través de una dieta y una forma de vida adecuada es tan importante como la administración de medicamentos. Algunas veces el Médico Tibetano tan sólo recomienda algunas actividades y cambios de dieta para devolver la salud al paciente.

En nuestros tiempos esta tarea es a menudo casi imposible ya que el ritmo de vida nos impone horarios y rutinas que nos impiden un cabal cuidado de nuestros cuerpos y mentes. En esta ocasión quisiéramos hacer hincapié en lo concerniente a los alimentos que al menos debemos evitar para prevenir problemas de salud.

Las harinas blancas en todas sus modalidades, como son la panadería, repostería, pastas y frituras nos dan calorías huecas sin ningún otro beneficio más que un empuje de energía, que por nuestras vidas sedentarias no alcanzamos a usar del todo. Los azúcares entran en el mismo rubro, además estos causan una hiperactividad nerviosa, que a la larga puede causar desordenes de este tipo. La cafeína en exceso nos causa gastritis y altera el sistema nervioso. Las bebidas heladas, sobre todo en tiempos de calor pueden causar una descompensación a nuestros cuerpos si es que se toman de una manera cotidiana, causando que nuestro metabolismo comience a trabajar deficientemente. Debemos de recordar que lo que nos hidrata no es la temperatura de la bebida, sino la recuperación de electrolitos y minerales. El cerdo en nuestra ciudad tiende a ser cocinado en lugares insalubres y esta carne entra en la categoría de alimentos “Fríos”, los que tienden a causar inflamaciones, bajar el sistema inmune y deteriorar poco a poco las funciones del cuerpo. Por último los alimentos conocidos como “chatarra” –los que encontramos en las secciones de comida rápida de cualquier centro comercial- son alimentos preparados con aderezos, condimentos e ingredientes altamente procesados y en el mejor de los casos llenos de grasas y harinas refinadas.

Aunque lo anterior no signifique que jamás comamos lo que se acaba de mencionar o que nos convirtamos en estrictos observantes de una buena dieta hasta el grado neurótico, una manera de comer que privilegie estos alimentos como la única manera de comer es una que va a tener la consecuencia de provocarnos continuas enfermedades.

Por otro lado los alimentos no son tan solo físicos como nos menciona Thich Nhat Hanh en su libro Corazón de las Enseñanzas del Buda, en la cual nos menciona que cualquier cosa que entra por nuestros seis sentidos –ojos, oídos, tacto, gusto, olfato y mente- puede considerarse como un alimento, lo cual concuerda totalmente con la visión de la Medicina Tibetana. Debemos de cuidar nuestra dieta auditiva no escuchando música, pláticas o discursos que en nosotros provoquen estados emocionales negativos tales como la aversión, la tristeza o el enojo. Ver en exceso películas violentas no tan solo en cuanto a las acciones, si no a la velocidad e intensidad de las imágenes puede llenarnos de desasosiego y causarnos por ejemplo insomnio. Por último y no por ello menos importante, es con qué llenamos a nuestra mente, con qué nos queremos identificar, que es lo que queremos pensar, es lo que a la larga influirá en nuestra salud.

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