Esto también pasará

On 6 junio, 2011 by admin
 

A pesar de que Attar de Nishapur fue uno de los más importantes maestros clásicos de la literatura Sufí y una de las fuentes de inspiración del gran Rumí, sus “Memorias de los Santos” que compilan cuentos y enseñanzas de los más prominentes representantes de esta tradición, tuvo que esperar casi siete siglos y medio para ser traducido a una lengua europea.  No obstante el creciente interés occidental por las enseñanzas de sabiduría de esta forma del misticismo islámico, fue el ermitaño Hindú, Dr. Bankey Behari quien publicó entre 1961 y 1962 selecciones de este maravilloso texto.  Attar escribió un total de ciento catorce libros, entre los cuales encontramos: “El Libro Divino”, “El Parlamento de los Pájaros” y el “Libro del Consejo”.

Sus libros fueron presentados a través de la biografía ilustrativa, las fábulas y las máximas, las cuales contienen no tan sólo enseñanzas morales, sino también alegorías descriptivas de los diferentes estadios del desarrollo humano.

Attar utilizó la metáfora del ‘viaje’ o la ‘búsqueda’ como una analogía de los sucesivos niveles por los que atraviesa el espíritu humano en su búsqueda por la perfección.

Al haber predicho la invasión mongola del Asia Central en el S. XIII., se rehusó a recibir honores de manos de los invasores Mongoles, algunas fuentes dicen que murió bajo el sable de los soldados de Gengis Khan, tras haber liberado a sus discípulos enviándolos a lugares seguros.

De este gran Sabio, les comparto un breve cuento de sabiduría que leí y que pienso aporta una trascendente enseñanza para todos nosotros:

“Un poderoso rey, señor de muchos dominios, poseía una posición de tal magnificencia que los grandes hombres sabios eran sus meros empleados.  No obstante, un día se sintió confuso y mandó llamar a su lado a estos sabios.

Les dijo

-No conozco la causa pero algo me impele a buscar un anillo, uno que me permita estabilizar mi estado mental. Debo de contar con este anillo y este debe de ser tal, que al estar triste me haga feliz y al mismo tiempo, al estar feliz y observarlo, me torne triste’.

Los hombres sabios se consultaron los unos a los otros lanzándose a la profunda contemplación.  Finalmente arribaron a una decisión en torno al carácter del anillo que pudiera satisfacer al rey.

El anillo que diseñaron fue uno marcado con la inscripción: Esto también pasará.”

Graben esta frase poderosa para todo acontecimiento doloroso en su vida, para cualquier circunstancia que surja de pasajera felicidad, o incluso en la propia meditación. No la tomen como palabras al aire. Háganla suya. Tómenla como una descripción de la realidad, y sobre todo, no la entiendan como “no hacer nada”. Hacer es lo que nos hace fuertes. Esta es una máxima fundamental para el practicante budista. Porque si intentamos actualizar no sólo el concepto del presente, sino lo pragmático de vivir el ahora, la importancia que tiene el reconocimiento de la impermanencia, el entendimiento de que todo cambia y se transforma momento a momento, instante a instante, como nada dura para siempre, ni lo agradable, ni lo desagradable; que somos el resultado de nuestras acciones, que no somos nuestro pasado, ni nuestro futuro, que vivimos en una sucesión de instantes que se esfuman como vapor en el cielo. Si recordamos esto con asidua intención y con la ayuda de nuestra práctica meditativa, pronto lograremos comprender que vivimos lúcidamente el momento de una forma auténtica y experiencial, logrando así, un verdadero testimonio de desarrollo espiritual

Un día despertarán y cada acto de sus vidas será uno contenido en la magia de lo ordinario.