El Cuerpo de Arco Iris
Dentro de la tradición budista del Tibet existen muchas historias, leyendas y narrativas acerca de un misterioso fenómeno denominado el “Cuerpo de Arco Iris”. En el universo cultural tibetano se afirma que los grandes contemplativos de la “Tierra de las Nieves”, a través de su práctica meditativa, son capaces de lograr altos niveles de desarrollo en lo que comprende al entendimiento último de la realidad – sabiduría y el interés empático para con el bienestar de los demás – compasión. Es común escuchar reportes del como al morir, estos maestros manifiestan arco iris en el cielo y su cuerpo desaparece, absorbiéndose en el espacio sin dejar rastro alguno o en ocasiones, tan sólo el remanente de las uñas y el cabello.
Durante mis prolongadas estancias en Asia, particularmente en el reino del Nepal, hoy sede de una amplia comunidad de tibetanos en el exilio y el Tibet, he tenido la oportunidad de presenciar este fenómeno de forma personal. El cuerpo de arco iris representa indudablemente un complejo fenómeno que probablemente nos tome muchas años estudiar en occidente. No obstante, si podemos establecer la realidad de este suceso como un hecho antropológico, la dimensión del potencial humano se redefiniría para nosotros de forma radical, de la misma manera que se ha hecho dentro del universo tibetano, en donde la posibilidad de alcanzar el estado de la Budeidad, del cual el cuerpo de arco iris es en ocasiones un efecto colateral, es visto como una realidad contundente.
Dentro del mundo cristiano algunos investigadores como el padre Francis Tiso, sacerdote católico, estudiante de lenguas y culturas diversas entre ellas la tibetana y Canon de la catedral de San Pedro Isemia en Italia así como vicario parroquial en Mill Valley asociado a la Arquidiócesis de San Francisco California han mostrado un gran interés para con el examen de este extraordinario fenómeno en el cual encuentran un sorprendente paralelismo con los hechos de la muerte de Jesús de Nazareth. El padre Tiso decidió viajar al Tibet con el propósito de investigar el caso más reciente de cuerpo de arco iris, el cual fue manifestado en 1998 por un contemplativo de la escuela Gelugpa del Budismo Tibetano llamado Khenpo A-chos. Durante su viaje, el padre Tiso localizó la remota aldea en el Este del Tibet en donde Khenpo A-chos tenía su ermita. Ahí entrevistó a los testigos oculares que presenciaron el desvanecimiento del cuerpo del Khenpo días después de su muerte y también habló con mucha gente que tuvo la oportunidad de conocerle durante su vida. El padre Tiso observa:
“Khenpo A-Chos era un hombre sumamente interesante, no tan sólo por la manera en que murió, sino en especial por la forma en que vivió. Todo mundo rememora la forma en que guardó sus votos monásticos y la pureza que demostró a lo largo de su vida, así como, a menudo enfatizaba la importancia de desarrollar el amor y la compasión para con todos los seres. Los aldeanos comentaban que el Khenpo poseía la más extraordinaria habilidad de enseñar aún a las personas más difíciles o rudas el como transformarse en individuos mas gentiles y conscientes. Afirmaban el que estar ante la presencia de este monje, era suficiente para afectar de forma definitiva la vida de la persona que con el convivía.”
El Padre Tiso entrevistó al Lama Norla, sobrino de Khenpo A-chos; al Lama Sonam Gyatso, un joven discípulo y a Lama A-chos un amigo espiritual de Khenpo A-chos. Ellos le describieron lo siguiente:
“Algunos días antes de que muriese Khenpo A-chos, un arco iris apareció directamente por encima de su ermita y durante su muerte docenas de arco iris se manifestaron en el cielo. Murió recostado sobre su costado derecho, en la tradicional postura del león en la que el propio Buda histórico experimentó su transición de muerte. No se encontraba enfermo, aparentemente no sufría de ningún mal y recitaba el mantra o la plegaria nacional del Tibet Om Mani Padme Hum de forma continua. Después de que cesó su respiración, su piel se tornó rosa, una persona la describió como blanca irradiante y todos afirmaron que de forma inconcebible empezó a brillar. Lama A-chos sugirió el envolver al cuerpo de su amigo espiritual con una túnica amarilla, del mismo tipo de la que utilizan todos los monjes de la tradición tibetana. Al pasar los días, ellos mantenían que podían ver a través de la túnica el como el cuerpo de Khenpo A-chos se encogía. También dicen haber escuchado bella y misteriosa música de aparente origen celestial así como podían percibir una perfumada fragancia. Después de 7 días, removieron la túnica amarilla, tan solo para encontrar la total ausencia del cuerpo del Khenpo. A su vez, el Lama Norla y otros individuos afirmaron el que tras su muerte, Khenpo A-chos se manifestó ante ellos en visiones y sueños”
El padre Tiso comentó el que en una de sus más extraordinarias entrevistas con Lama A-chos, este le afirmó que también el, al morir, desplegaría el cuerpo de arco iris. “¡Nos mostró dos fotografías tomadas de él en la obscuridad donde su cuerpo irradiaba rayos de luminosidad!”
Así, debido al hecho de que Lama A-chos enfatizo el que es posible manifestar el cuerpo de arco iris mientras se está vivo y no tan sólo al morir, el padre Tiso planea volver al este del Tibet para documentar de forma profesional la luz radiante que del cuerpo de Lama A-chos se expide.
Este fenómeno no es nuevo en el Tibet, Milarepa el santo poeta Tibetano así como Padmasambhava, el santo que llevó el Budismo al Tibet en el siglo VIII lo desplegaron. Mi experiencia personal también ha contado con el enorme privilegio de presenciar la manifestación de este fenómeno en el caso de mi propio mentor espiritual Tulku Urgyen Rinpoche y el Décimo Panchen Lama en su monasterio de Trashi Lhunpo en Shigatse, Tibet central. ¿Pero que mejor testimonio que el del padre Frencis Tiso, un observador imparcial?
Con base en esta evidencia, a menudo recuerdo las palabras de mi maestro Tulku Urgyen, quien solía afirmar a sus discípulos: “Los seres humanos somos seres mágicos que nos empeñamos en tan sólo ser personas”
“Los seres humanos somos seres mágicos que nos empeñamos en tan solo ser personas”
Tulku Urgyen







